Militares en la JEP reconocen la crueldad de sus actuaciones ordenadas desde la institución


Mientras el Ministro de Defensa Diego Molano  asegura que los  niños reclutados forzosamente por los grupos al margen de la ley son máquinas de guerra, sus hombres confiesan ante la Jurisdicción Especial para la Paz -JEP-   en el tema de falsos positivos, que la institución militar los convirtió en MÁQUINAS DE MUERTE y asesinos, así lo confirmó el sargento(r) Sandro Pérez. 

Este miércoles 27 de febrero, el país continuó escuchando, desde Ocaña en el Catatumbo,  en audiencia pública del alto tribunal,  los reconocimientos de verdad de  10 miembros del Ejército y un civil imputados por crímenes de guerra y lesa humanidad dentro del caso que investiga ‘falsos positivos’ en el Catatumbo.

A esta audiencia comparecieron:  General (r) Paulino Coronado  Coronel (r) Santiago Herrera  Coronel (r) Rubén Darío Castro  Teniente coronel (r) Álvaro Diego Tamayo  Teniente coronel (r) Gabriel de Jesús Rincón Amado  Mayor (r) Juan Carlos Chaparro Chaparro, Capitán (r) Daladier Rivera Jácome Sargento segundo (r) Rafael Antonio Urbano Sargento segundo (r) Mauricio Pérez Contreras Cabo primero (r) Néstor Guillermo Gutiérrez Alexander Carretero (tercero civil)

En la audiencia los comparecientes mencionaron una lista de víctimas a quienes asesinaron y hoy quieren reivindicar y dignificar, y reiterar que no eran delincuentes ni pertenecían a ninguna estructura criminal, sino que eran campesinos y gente trabajadora.

El coronel (r) Álvaro Tamayo reconoció su responsabilidad por los cargos imputados y reivindicó el buen nombre de Dioselino Durán, Diomar Elí Bayona, Guillermo Reyes, William Sarabia, Fernando Quintero Jiménez, Diomar Ángel Ortíz Ortíz y Yorgen Quintero.

Álvaro Diego Tamayo Hoyos, quien para la época de los hechos se desenvolvió como comandante del Batallón de Infantería Santander N°15. Según la JEP, este hombre es uno de los máximos responsables en los 120 casos de los mal llamados ‘falsos positivos’ que se presentaron en la subregión del Catatumbo entre 2007 y 2008.
Para la JEP, la evidencia indica que este imputado es responsable del crimen de guerra de homicidio en persona protegida y los crímenes de lesa humanidad de asesinato y desaparición forzada, además de participar activamente en el patrón de macro criminalidad que se presentó dentro del Ejército Nacional.
Por su parte, Gabriel Rincón Amado también leyó una lista de personas a quienes quiso reconocer y dignificar su buen nombre. Además, resaltó que «no eran delincuentes ni pertenecían a ninguna estructura criminal, por el contrario eran personas de bien».

Los testimonios de los militares confirmaron la crueldad con la que actuaron, las ordenes que recibieron y el desprecio que se sintió en ese momento por la vida de los jóvenes hoy reconocidos como víctimas de falsos positivos. 

Entre los testimonios entregados se conoció el del General  en retiro Paulino Coronado Gámez, excomandante de la brigada 30 del Ejército, quien durante la audiencia pública aceptó su responsabilidad en los falsos positivos, presentó su arrepentimiento y sentimiento de dolor a las víctimas de los macabros llamados ‘falsos positivos’.

El general en retiro aseguró que nunca ordenó falsos positivos pero que si  cumplió las órdenes impartidas por su superior el General Mario Montoya. El excomandante de la Brigada 30 del ejército, es el más alto oficial del Ejército imputado por la JEP por ‘falsos positivos’.

El general Coronado agregó :  “Si mi llamamiento a calificar sirvió para que esto parara bienvenida. Pasaré a la historia como el primer general condenado por circunstancias que nunca debieron ocurrir”, dijo el excomandante de la brigada 30 del Ejército, en audiencia pública de reconocimiento de los comparecientes procesados por el caso de las ejecuciones extrajudiciales de civiles en Ocaña.

Hicieron como si hasta ahora se hubieran conocido los falsos positivos. Pero sabemos que las circunstancias eran diferentes y el Ministerio de la Defensa y el Comando General lo sabía y decían, vaya mire y recoge y traiga el informe”, manifestó Coronado en referencia al entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos , y el comandante de las Fuerzas Militares del momento, general Fredy Padilla de León.

«Aunque la Fiscalía y la JEP evidenciaron que nunca di la orden, auspicié, planeé o fui determinante en los asesinatos cometidos por hombres bajo mi mando, hoy, ante Colombia y el mundo, acepto la responsabilidad por omisión», agregó Coronado.

En esta audiencia que muy claro que hubo una estrategia para asesinar jóvenes inocentes de otras regiones, engañarlos y traerlos  al Catatumbo para luego  ser presentados falsamente como bajas en combate.

En la audiencia de este 27 de abril , el sargento segundo (r) Sandro Pérez , primer compareciente del día, reconoció ante la JEP  su responsabilidad y señaló: “En los programas radiales sentía cómo la presión venía de un comandante de división. Siempre se reflejaba en la búsqueda de resultados operacionales: Muertos en combate”.

Ante madres, padres, hermanas, hermanos, compañeras, esposas,  familias victimas de los falsos positivos el sargento segundo (r) Sandro Pérez ,suboficial (r) de inteligencia del BISAN señaló: “Fueron combates ilegítimos. Asesinatos a sangre fría. En ese planeamiento que hice y soy responsable, realicé documentación falsa para darle credibilidad a este hecho. Les robé la identidad a sus seres queridos”.

Así mismo reconoció que su » falta de amor y respeto por la vida humana, por la dignidad humana» lo llevó a convertirse en una máquina de muerte   

“Por la presión que existía, yo hago una oferta criminal y tomo contactos con personas que vivían en Bogotá. En ese momento no sabía que existía Soacha. Con estos civiles (…) logramos que este patrón criminal planeara como llegarían estos jóvenes a Ocaña”, dijo Pérez.

El sargento reconoció como engañaron a los inocentes , como les robaron sus identidades y sus vidas : 

“Mediante engaños y propuestas falsas (ellos) pensaron que con esa propuesta iban a mejorar su calidad de vida. Les quité los documentos para que se reportaran como personas NN. Esto hacía que para ustedes fuera más difícil encontrar a sus seres queridos”, añadió.

Por su parte la Magistrada de la JEP Catalina Díaz, señaló que  “Hubo falsos positivos en todo el país, hubo falsos positivos en casi todas las unidades militares que eran medidas por número de bajas. Esta clarísimo que fueron un fenómeno macrocriminal en todo el país” 

Las madres, padres, esposos, hijos, hermanos, las familias de estos falsos positivos escucharon y hablaron

Carmenza Gómez   madre víctima, tomó  la palabra en la Audiencia de Reconocimiento en Ocaña. “Somos la voz de aquellos que no pueden hablar”, dijo en su intervención esta mujer que perdió su primer hijo el 23 de agosto de 2008. “Les digo que, por favor, ellos tienen hijos e hijas. Que se pongan la mano en el corazón y nos digan sinceramente la verdad y no se echen al agua solos. ¿Quién dio la orden así haya sido el que haya sido? No solamente ustedes”, preguntó Carmenza Gómez.

A continuación dio su testimonio la señora Idalí Garcerá. «Llevo 14 años luchando por la verdad para saber de mi hijo y otros jóvenes. Mi hijo desapareció en Soacha el 23 de agosto de 2008. He luchado solita, pero mi familia no me abandona, diariamente está pendiente de mí».

Luego, dirigiéndose a los comparecientes, dijo: «Es muy importante para nosotras saber esta verdad (…). Ayer les oí decir que eran presionados por un gobierno para dar resultados, entonces yo necesito saber quiénes pedían esos resultados».

Otra de las víctimas  que habló fue Anderson Rodríguez quien señaló » Hoy vengo en representación de todas las víctimas, específicamente de mi hermano»,

Las declaraciones de cada uno de los militares comparecientes  refleja la desnaturalización y bajeza del ejército, cada relato es estremecedor…

Matamos a personas en estado de indefensión. Estos crímenes de guerra se hicieron de manera sistemática y contra población inocente. No son errores, ni excesos, ni daños colaterales. Son claramente asesinatos, pido perdón por mi actuar y el de mis subalternos» puntualizó Álvaro Diego Tamayo Hoyos, quien para la época de los hechos se desenvolvió como comandante del Batallón de Infantería Santander N°15. 

Tamayo Hoyos también conformó un grupo de inteligencia con la misión de encontrar el armamento para completar el ‘falso positivo’. “Engañamos a personas inocentes con falsas promesas y las llevábamos al sitio donde se encontrarían con la muerte. Durante años mantuvimos esta farsa”. sostuvo en su discurso.

El exoficial también reconoció que las víctimas fueron revictimizadas no solo por el Ejército, si no por la justicia ordinaria, “nunca les creyeron sus denuncias y han tenido que caminar un camino muy largo para encontrar algo de verdad. Ahora tenemos la oportunidad de fortalecer este sistema de justicia y trabajar para decirles lo que realmente pasó con sus seres queridos”, finalizó.

Una de las víctimas que le respondió al coronel (r) fue Gloria Martínez, madre de Daniel Alexander Martínez, asesinado por miembros de la fuerza pública en 2007. Con dolor e indignación, la mujer preguntó a los 10 militares comparecientes si, “¿ya devolvieron las condecoraciones?, ¿Cuándo van a ir al Congreso a decir la verdad?, ¿hasta cuándo van a encubrir a sus superiores?”

Los falsos positivos del glorioso ejército de Colombia aún guardan nombres de quienes dieron la orden, aún guardan detalles que seguro causaran mas dolor e indignación pero que son necesarios conocer  para nunca olvidar 

La mayoría de víctimas de los militares eran campesinos que murieron mientras iban a hacer mercado, otros fueron manipulados por su estado de embriaguez o condiciones cognitivas,  otros simplemente pensaron que su vida cambiaria con un nuevo trabajo. Sin embargo, sus vidas fueron arrebatadas con una falsa seguridad democrática 

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