La víctima se encuentra en poder de un grupo armado al margen de la ley, indicaron las comunidades de Suárez, Cauca.
En el municipio de Suárez, comerciantes, familiares y miembros de la comunidad se unieron en una emotiva velatón para exigir la pronta liberación de Adriana María Agredo Álvarez, integrante de la Defensa Civil y contratista de la alcaldía, quien ha estado secuestrada desde el pasado viernes 23 de enero. Este acto de solidaridad y esperanza, realizado en la noche del martes 27 de enero, busca hacer eco del clamor popular por la vida y el bienestar de esta profesional comprometida con su comunidad.
Los habitantes, al encender velas en señal de apoyo, expresaron la importancia de la labor que Adriana realiza diariamente. «La compañera trabaja como reguladora de tránsito, donde se destaca por aportar a que en nuestro pueblo exista orden en las calles. Eso es algo que todos reconocemos, por eso pedimos que regres con nosotros», manifestaron los comerciantes, quienes resaltaron el impacto positivo que tiene Adriana en la vida cotidiana de los suareños. En sus palabras se refleja la urgencia de que sus captores respeten no solo su vida, sino también el trabajo desinteresado que ha llevado a cabo por el bien de las comunidades.
Además de su papel en la regulación del tránsito, Adriana forma parte activa de la Defensa Civil, un organismo que se dedica sin mirar beneficio alguno a socorrer a los pobladores del municipio. «Queremos que Adriana regrese a su hogar, que esté libre porque sabemos que ella es una persona con un gran corazón y que trabaja por el bienestar de nuestro municipio», afirmaron dirigentes sociales, enfatizando el deseo de que su voz resuene hasta llegar a los oídos de quienes la tienen retenida.
A lo largo de la velatón, los participantes no solo compartieron su angustia, sino que también hicieron un llamado a la dignidad y al respeto por la vida. A pesar del temor que sienten debido a la presencia de grupos armados en la región, la comunidad suareña se mantiene firme en su demanda por la liberación de Adriana. La jornada fue un recordatorio de la fuerza de la unidad y de cómo, en medio de la adversidad, la esperanza puede brillar intensamente a través de la solidaridad colectiva.
La situación de Adriana María Agredo Álvarez es un reflejo de las realidades que enfrentan muchos en regiones afectadas por la violencia y la inseguridad. Su retención, ocurrida aparentemente en su propio hogar, genera no solo preocupación en su círculo cercano, sino en toda una comunidad que reconoce y valora su labor. Con cada vela encendida, los suareños envían un mensaje claro: exigen su regreso, con la esperanza de que pronto Adriana pueda volver a su casa, rodeada del cariño y la gratitud de aquellos a quienes tanto ha servido.

