El hecho sucedió al interior del resguardo de Páez, ubicada en la zona rural de esta población del norte del departamento.



Las integrantes de la organización Tejido Mujer, perteneciente a la comunidad indígena Çxhab Wala Kiwe, han denunciado un atentado armado perpetrado en contra de la autoridad ancestral Sirley Lasso Prieto, conocida en su comunidad como Sa’t We’sx. Este hecho se registró en la madrugada del lunes 9 de febrero de 2026, en el municipio de Corinto, al norte del departamento del Cauca. La violencia y el riesgo que enfrentan las comunidades indígenas en esta región del país continúan siendo temas de preocupación.

Según el pronunciamiento emitido por las integrantes del colectivo, hombres armados dispararon contra la vivienda de la lideresa indígena, situada en el casco urbano del Resguardo Indígena Páez. Aunque el ataque no dejó víctimas fatales, fue catalogado como una grave amenaza para la vida e integridad de Sa’t We’sx y su familia. Este ataque se suma a una larga lista de agresiones que sufren las mujeres líderes en sus comunidades, quienes realizan un trabajo crucial en defensa de los derechos colectivos y en el fortalecimiento del gobierno propio.

Tejido Mujer ha calificado este atentado como una agresión directa cuyo objetivo es desarticular el gobierno propio de la comunidad, así como socavar la autonomía territorial y los procesos organizativos del pueblo nasa. Este episodio violentó no solo la seguridad de una líder, sino que también subraya la precariedad en la que viven muchas comunidades indígenas en el norte del Cauca, donde actualmente se libran batallas territoriales entre disidencias de las Farc, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el frente 57 Yair Bermúdez. En medio de esta cruenta confrontación, la voz y la labor de las mujeres líderes se ven amenazadas, lo que impacta negativamente en la defensa de los derechos de sus comunidades.

El pronunciamiento de Tejido Mujer exige a las autoridades competentes llevar a cabo investigaciones inmediatas para esclarecer los responsables del atentado. Asimismo, piden que se implementen medidas eficaces para proteger tanto a Sirley Lasso Prieto como a otras autoridades indígenas que enfrentan situaciones similares de riesgo. La impunidad en estos casos es un factor que alimenta el ciclo de violencia, y es imperativo que las instituciones estatales actúen con celeridad para garantizar la seguridad de quienes defienden los derechos de sus comunidades.

La organización también se solidarizó con la familia de la lideresa y con las autoridades tradicionales del Resguardo Indígena Páez, reiterando la necesidad de respetar la vida de las mujeres que asumen roles de liderazgo. Esta solidaridad no solo es un acto simbólico, sino que representa un llamado urgente a la acción ante un contexto de creciente violencia que afecta a las comunidades indígenas en Colombia. Las últimas cifras sobre ataques y amenazas a líderes sociales en el departamento del Cauca revelan un aumento alarmante que debe captar la atención de las autoridades y de la sociedad civil.

En su comunicado, Tejido Mujer concluyó con un firme mensaje en defensa de los derechos de los pueblos indígenas y del papel esencial que desempeñan las mujeres en los procesos organizativos y territoriales. En un mundo donde la violencia de género y la discriminación son todavía problemáticas persistentes, asegurar la protección de la vida, dignidad y participación de estas mujeres en espacios de gobierno propio es más importante que nunca.

A pesar de la gravedad de los hechos, hasta el momento no se ha recibido un pronunciamiento oficial por parte de las autoridades sobre este incidente violento. Esto genera aún más inquietud en organizaciones sociales y comunitarias que han manifestado su preocupación por las amenazas y ataques recurrentes contra líderes y lideresas en el Cauca. La intervención activa de múltiples grupos armados ilegales ha agravado la situación, creando un ambiente hostil para aquellos que buscan preservar sus territorios y derechos.

Es crucial que la voz de las comunidades indígenas sea escuchada, y que se tomen acciones efectivas para proteger a sus líderes y lideresas. La lucha por la justicia, la paz y la dignidad de los pueblos indígenas no puede ser silenciada por la violencia. La sobrevivencia de estas comunidades y la preservación de su cultura dependen de la garantía de sus derechos y de la protección de aquellos que están al frente de sus luchas. El solucionario radica en el compromiso conjunto de la sociedad y el Estado, para erradicar la impunidad y fomentar un entorno donde la vida y la voz de las mujeres líderes sean valoradas y resguardadas.

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