Los estudiantes de la Unicauca adelantaron un homenaje a este representante comunitario y Defensor de los Derechos Humanos.



En medio de muestras de dolor, indignación y solidaridad, la comunidad de la zona rural de Cajibío rindió un sentido homenaje a Belarmino Guejía Dizú, líder social asesinado por hombres armados el pasado 22 de febrero de 2026 en la vereda San José La Laguna, sector La Palmera.

Familiares, amigos, vecinos y representantes de organizaciones sociales se congregaron para recordar su trayectoria y el trabajo comunitario que adelantaba en el territorio. Durante el acto simbólico, los asistentes elevaron oraciones, encendieron velas y compartieron palabras en las que resaltaron su compromiso con las causas sociales, la defensa de los derechos humanos y el bienestar colectivo.

El homenaje estuvo marcado por el silencio respetuoso y por mensajes que coincidieron en un clamor común: que su muerte no quede en la impunidad y que el Estado adopte medidas urgentes y efectivas para proteger a quienes ejercen liderazgo en zonas afectadas por la violencia.

El asesinato de Belarmino Guejía Dizú ocurre en un escenario que ya había sido advertido por la Defensoría del Pueblo, entidad que, a través de sus Alertas Tempranas, ha señalado el alto riesgo en el que se encuentran líderes sociales y comunidades rurales en esta región del Cauca.

Según esos informes, en el municipio de Cajibío persiste un complejo escenario de disputa y control territorial por parte de estructuras armadas ilegales, entre ellas el Frente Jaime Martínez y el Frente Carlos Patiño del Bloque Occidental, además de otras expresiones armadas que ejercen presión sobre la población civil.

Organizaciones sociales indicaron que este contexto incrementa las amenazas, restricciones a la movilidad, señalamientos y riesgos directos contra quienes lideran procesos comunitarios, defienden el territorio o promueven iniciativas sociales.

Durante el acto de conmemoración, líderes comunitarios insistieron en que la violencia contra líderes sociales no puede normalizarse. Subrayaron que el asesinato de Belarmino no es un hecho aislado, sino parte de una problemática estructural que afecta a múltiples regiones del país.

“Su voz era una voz de esperanza para la comunidad. Hoy nos duele su partida, pero también nos compromete a seguir trabajando por el territorio”, expresó uno de los asistentes al homenaje.

Las organizaciones sociales rechazaron el crimen y manifestaron su solidaridad con la familia de la víctima y con las agrupaciones de las que hacía parte, muchas de las cuales hoy enfrentan temor ante posibles nuevas agresiones.

Asimismo, hicieron un llamado urgente a las autoridades para que se esclarezcan los hechos, se identifique y judicialice a los responsables y se refuercen las medidas de protección para líderes sociales en zonas rurales del Cauca.

La comunidad reiteró que la protección de quienes defienden derechos humanos es una obligación constitucional del Estado. Insistieron en que no basta con emitir alertas si estas no se traducen en acciones concretas de prevención y seguridad.

El crimen de Belarmino Guejía Dizú deja un profundo vacío en su comunidad, pero también refuerza el reclamo de garantías reales para ejercer liderazgo social sin temor. Mientras las velas encendidas en su memoria se consumían lentamente, el mensaje que quedó en el ambiente fue claro: la defensa de la vida y del territorio no puede seguir pagándose con sangre.

Comentarios en Facebook