La televisión estatal iraní confirmó el fallecimiento del líder supremo, Alí Jamenei, tras un ataque atribuido a Estados Unidos e Israel contra su residencia.



Con un tono solemne y visiblemente afectado, un presentador de la televisión estatal de Irán confirmó en la madrugada de este sábado 28 de febrero la muerte del líder supremo, Alí Jamenei, quien se mantenía en el poder desde 1989 y era la máxima autoridad política y religiosa del país

El anuncio se produjo hacia las 5:00 de la mañana (01:30 a. m., hora local), en una transmisión especial en la que el canal interrumpió su programación habitual para emitir imágenes de archivo del ayatolá sobre un fondo negro, en señal de duelo nacional. La declaración fue leída lentamente, con la voz entrecortada, marcando uno de los momentos más trascendentales para la República Islámica en las últimas décadas.

Según informaron medios oficiales iraníes, Jamenei murió “en su oficina dentro del hogar del líder”, mientras “cumplía con sus funciones”, en medio de un ataque que habría impactado directamente su residencia. Aunque durante la transmisión no se hizo mención explícita al bombardeo masivo atribuido a Estados Unidos y Israel, imágenes satelitales divulgadas posteriormente señalarían que el complejo donde se encontraba el líder supremo fue uno de los objetivos de la ofensiva.

“Al noble y orgulloso pueblo de Irán: con el más profundo dolor y tristeza les informamos que, tras el bárbaro ataque de los gobiernos de Estados Unidos y el malvado régimen sionista, el verdadero ejemplo de fe, yihad y resistencia, el líder supremo de la Revolución, el gran ayatolá Jamenei, ha alcanzado la bendición del martirio”, expresó el presentador en un mensaje cargado de retórica oficial.

Medios locales también reportaron que una hija y un nieto del líder supremo habrían fallecido durante los bombardeos, aunque estas versiones no han sido ampliadas por fuentes gubernamentales. En su intervención, el comunicador subrayó que “con el martirio del líder supremo, su camino y misión no se perderán ni serán olvidados; por el contrario, serán perseguidos con mayor vigor y celo”, en lo que fue interpretado como un llamado a la continuidad ideológica del régimen.

Tras la confirmación, el Gobierno iraní decretó 40 días de luto nacional. No obstante, el ambiente en el país mostró contrastes: mientras en algunos sectores se realizaron actos de duelo, en otros puntos se registraron manifestaciones de celebración por parte de ciudadanos que salieron a las calles, reflejando la profunda polarización que atraviesa la sociedad iraní.

La confirmación oficial llegó varias horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, diera por hecho el fallecimiento de Jamenei y difundiera un mensaje de tono contundente. El mandatario aseguró que los bombardeos contra Irán continuarán “ininterrumpidamente” y llamó al pueblo iraní a “recuperar el país”. Además, expresó su expectativa de que la Guardia Revolucionaria y las fuerzas policiales se sumen a lo que describió como un proceso de reconstrucción nacional.

“Esperemos que el CGRI y la policía se unan pacíficamente con los patriotas iraníes y trabajen juntos para devolver al país la grandeza que merece”, afirmó Trump. En su declaración, sostuvo que, tras la muerte de Jamenei y de otros altos dirigentes, Irán quedó “profundamente destruido, incluso aniquilado”, y advirtió que las operaciones militares continuarán el tiempo que sea necesario para alcanzar lo que definió como un objetivo de paz en Medio Oriente.

En menos de 24 horas, la escalada militar ha dejado más de 200 muertos y más de 700 heridos en territorio iraní, según cifras de la Media Luna Roja. El panorama eleva la tensión regional y mantiene en alerta a la comunidad internacional ante el riesgo de una confrontación de mayores proporciones.

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