Israel bombardea suburbios del sur de esa nación: al menos 52 muertos y 154 heridos.
El pasado 2 de marzo, aviones de combate israelíes llevaron a cabo una serie de ataques aéreos en los suburbios del sur de Beirut, desencadenando una nueva ola de violencia en un contexto de tensiones bélicas en la región. Según el centro de emergencias del Gobierno libanés, la cifra de víctimas mortales asciende a 52, mientras que los heridos han aumentado a 154, reflejando la gravedad de la situación.
Las incursiones aéreas se centraron principalmente en las inmediaciones de la zona de Jnah, generando un impacto significativo en la población civil que habita en las áreas periféricas de la capital. Los bombardeos han ocasionado una fuerte conmoción entre los residentes, quienes han experimentado un aumento palpable del miedo y la incertidumbre.
El ejército israelí, tras los ataques, afirmó haber atacado un objetivo estratégico en la ciudad, aunque se abstuvo de proporcionar detalles sobre la identidad de la instalación o las personas involucradas. De acuerdo con informes preliminares, se registraron más de 10 ataques aéreos que generaron densas columnas de humo visibles desde múltiples puntos del centro urbano libanés, evidenciando la intensidad de la agresión.
Este recrudecimiento de la violencia se produce en medio de tensiones internas en Líbano, tras el anuncio del primer ministro Nawaf Salam de medidas destinadas a limitar las actividades militares del movimiento Hezbolá. El gobierno libanés busca reforzar su control sobre el armamento al norte del río Litani, en un intento por restaurar la soberanía del país ante las repetidas incursiones de las fuerzas israelíes.
Como respuesta a estos ataques y al asesinato del ayatolá Alí Jamenei, el movimiento Hezbolá reivindicó la realización de lanzamientos de cohetes y drones contra posiciones militares en el norte de Israel, lo que añade una nueva capa de complejidad a un conflicto ya de por sí enredado.
La escalada de hostilidades en Líbano ocurre simultáneamente con una ofensiva militar emprendida por Israel y Estados Unidos contra Irán, que comenzó el sábado anterior y ha exacerbado aún más la situación. Este panorama de guerra total eleva la tensión en varios frentes de Asia occidental, amenazando la estabilidad de todas las naciones de la región.
La comunidad internacional observa con creciente preocupación el uso indiscriminado de la fuerza por parte de la alianza estadounidense-israelí, que continúa cobrando vidas inocentes en territorio libanés. El Ministerio de Relaciones Exteriores del Líbano ha condenado enérgicamente estos bombardeos, calificándolos como violaciones flagrantes del derecho internacional y de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
En conclusión, la situación en Líbano sigue siendo crítica y requiere atención urgente de la comunidad internacional para evitar una mayor escalada y trabajar hacia una solución pacífica en medio de un conflicto desgastante y devastador.

