Una reciente encuesta ubica al líder del Pacto Hisórico en primer lugar, seguido por Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, en un escenario marcado por la polarización y el aumento del voto en blanco.



A medida que se acercan las elecciones presidenciales en Colombia, previstas para el 31 de mayo de 2026, comienza a perfilarse con mayor claridad el mapa electoral del país. Los resultados más recientes de La Gran Encuesta, divulgados el 19 de marzo por Noticias RCN y elaborados por la firma GAD3, muestran una contienda marcada por tres candidatos que concentran la mayor intención de voto.

En la cima aparece el senador Iván Cepeda, del Pacto Histórico, quien lidera con un 35%. Su propuesta política, asociada a transformaciones estructurales y continuidad de una agenda de izquierda, ha logrado captar un importante respaldo entre sectores que demandan cambios en el rumbo del país.

En segundo lugar se ubica Abelardo de la Espriella, con un 21%, consolidándose como una de las principales figuras de la derecha. Su discurso enfocado en el fortalecimiento de la seguridad y la dinamización económica mediante políticas liberales ha ganado eco entre votantes inconformes con el actual Gobierno.

Por su parte, Paloma Valencia, senadora del Centro Democrático y candidata de la coalición La Gran Consulta por Colombia, alcanza el 16% de la intención de voto. Su cercanía ideológica con el expresidente Álvaro Uribe Vélez y su defensa de una línea política conservadora le han permitido afianzar apoyos dentro de ese sector.

Más atrás figuran otras candidaturas con menor respaldo, pero aún relevantes en el tablero electoral. Claudia López registra un 4%, mientras que Sergio Fajardo obtiene un 3% en su tercer intento por llegar a la Presidencia, apostándole nuevamente a un discurso de centro basado en el consenso y la moderación.

Uno de los escenarios más competitivos se daría en una eventual segunda vuelta entre Iván Cepeda y Paloma Valencia. En este caso, el primero obtendría un 43% frente a un 40% de la senadora, una diferencia dentro del margen de error que evidencia una disputa altamente reñida.

Valencia, según los datos, tendría como fortaleza la capacidad de unificar el voto de derecha y reducir tanto la abstención (8%) como el voto en blanco (6%), lo que podría resultar determinante en una segunda vuelta, especialmente entre sectores contrarios al Gobierno de Gustavo Petro.

En contraste, los escenarios sin la participación de Cepeda reflejan un electorado más fragmentado. En un eventual enfrentamiento entre Abelardo de la Espriella y Sergio Fajardo, el primero alcanzaría un 33% frente al 25% del candidato de centro. Sin embargo, en este caso el voto en blanco se elevaría al 21% y la abstención al 19%, evidenciando un alto nivel de descontento.

Una situación similar se presenta en un hipotético duelo entre Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, donde ambos empatarían con el 27%. Allí, el voto en blanco llegaría al 23% y la abstención se mantendría en el 19%, reflejando una fuerte dispersión del electorado y señales de inconformidad frente a las opciones disponibles.

Este panorama deja ver que, aunque hay liderazgos definidos, el camino hacia la Presidencia aún está abierto y marcado por la incertidumbre, con un electorado que podría inclinar la balanza en medio de una creciente fragmentación política.

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