Con 200 testimonios recibidos, la iniciativa evidencia patrones de abuso en medios y rompe el silencio que durante años rodeó estas denuncias en el gremio.
El periodismo colombiano atraviesa uno de sus momentos más sensibles y decisivos. Lo que durante años permaneció en voz baja hoy irrumpe con fuerza: el silencio dejó de ser una opción. Con 200 correos electrónicos recibidos y sistematizados hasta el 27 de marzo de 2026, la iniciativa #YoTeCreoColega se consolida como un espacio clave para visibilizar y denunciar el acoso dentro de los medios de comunicación.
Detrás de cada mensaje hay una historia que, en muchos casos, permaneció oculta por miedo, presión o normalización. Mujeres periodistas han decidido hablar, varias por primera vez, sobre situaciones de abuso, incomodidad y vulneración vividas en redacciones, cabinas y oficinas. El colectivo encargado de la iniciativa ha enfatizado que cada testimonio es tratado con “rigor, respeto y confidencialidad”, en un esfuerzo por garantizar la protección de quienes se atreven a denunciar.
La dimensión del fenómeno comienza a evidenciarse en la repetición de patrones. Según la plataforma, cada caso no es un hecho aislado, sino parte de una estructura que durante años permitió conductas inapropiadas bajo dinámicas de poder profundamente arraigadas. En ese contexto, una de las frases más contundentes del informe resume el momento que vive el gremio: “ya no hay espacio para el off the record cuando se trata de abuso”.
El señalamiento impacta directamente una de las prácticas más tradicionales del periodismo. Durante décadas, el “off the record” funcionó como una herramienta para proteger fuentes y manejar información sensible. Sin embargo, en estos casos, también operó como un mecanismo que facilitó el silencio frente a situaciones de acoso, donde la denuncia se diluía entre el miedo a represalias y la falta de canales seguros.
Durante años, muchas periodistas asumieron como parte del oficio comportamientos que hoy son claramente cuestionados. Comentarios inapropiados, insinuaciones, presiones indebidas e incluso situaciones más graves fueron, en múltiples ocasiones, minimizadas o ignoradas. Ese pacto implícito empieza ahora a romperse.
“El silencio ya no es el precio para ejercer nuestra profesión”, advierte el informe, marcando un punto de inflexión en la manera en que el gremio enfrenta estas problemáticas. El volumen de testimonios recibidos en tan corto tiempo no solo revela la magnitud del problema, sino también la urgencia de crear mecanismos efectivos, independientes y confiables para tramitar las denuncias.
El impacto de estas revelaciones se intensificó con el caso de Caracol Televisión, que estalló tras las denuncias públicas de varias mujeres que aseguraron haber sido víctimas de presunto acoso sexual y laboral dentro del canal. Los testimonios, inicialmente difundidos en redes sociales y luego amplificados por colectivos y medios, pusieron en evidencia las dinámicas de poder al interior de una de las principales cadenas del país.
En medio de la controversia, los periodistas Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego fueron mencionados en distintas versiones de las denuncias. Ambos salieron del canal y posteriormente negaron las acusaciones, señalando que su retiro no constituye una admisión de responsabilidad.
El caso desató una fuerte reacción pública y abrió un debate necesario sobre los protocolos internos de las empresas de medios, la gestión de denuncias y la protección de las víctimas. Más allá del impacto inmediato en la cadena, el escándalo provocó un efecto dominó en el gremio periodístico, impulsando conversaciones que durante años fueron evitadas.
Hoy, el periodismo colombiano enfrenta el reto de mirarse a sí mismo. Las denuncias no solo exigen justicia en casos individuales, sino también transformaciones estructurales que garanticen entornos laborales seguros, equitativos y libres de violencia. La voz de quienes decidieron hablar ya está marcando un antes y un después. Y esta vez, todo indica que no habrá marcha atrás.

