El presidente colombiano buscará retomar contactos directos con el gobierno venezolano tras fallidos encuentros previos y en medio de diferencias políticas sobre el rumbo económico y la transición democrática.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, confirmó que viajará a Caracas el próximo 24 de abril, en una movida que busca destrabar los contactos directos con el gobierno venezolano y retomar una agenda bilateral que ha tenido avances, pero también tropiezos recientes.
El anuncio se produjo durante una entrevista concedida a medios internacionales desde Europa, donde el mandatario explicó que decidió desplazarse personalmente a territorio venezolano tras no concretarse un encuentro previo en zona de frontera. Según relató, la reunión inicialmente prevista se frustró por razones de seguridad, lo que llevó a replantear la estrategia diplomática.
En ese contexto, Petro dejó claro que su intención es mantener abiertos los canales políticos con Caracas, incluso en medio de diferencias ideológicas. La visita, dijo, responde a la necesidad de sostener un diálogo directo que permita abordar temas sensibles en la relación binacional, como la seguridad en la frontera, la cooperación energética y el rumbo político del vecino país.
El desplazamiento del jefe de Estado colombiano se da luego de la cancelación de una cita que estaba prevista semanas atrás y que terminó siendo reemplazada por reuniones técnicas entre delegaciones de ambos países. En esos encuentros se discutieron asuntos clave como comercio, integración energética y control del narcotráfico, lo que evidencia que, pese a las dificultades, la agenda entre Bogotá y Caracas sigue activa .
Ahora, con la visita a Caracas, el Gobierno colombiano busca darle un impulso político de alto nivel a esos avances técnicos y reencauzar la relación en un momento regional complejo.
Durante la entrevista, Petro reconoció que su relación con el liderazgo venezolano ha estado marcada por desacuerdos. Aunque ha sostenido reuniones desde que llegó al poder, insistió en que existen visiones distintas, especialmente en materia económica.
El mandatario defendió su propuesta de transición hacia energías limpias y una economía menos dependiente de los combustibles fósiles, un enfoque que, según él, no coincide con la realidad venezolana, cuya estructura productiva ha girado históricamente alrededor del petróleo.
Esa diferencia de enfoques, explicó, ha sido uno de los principales puntos de tensión en el diálogo político entre ambos gobiernos.
Otro de los temas centrales abordados por el presidente fue el impacto de la crisis venezolana en Colombia. Petro aseguró que el flujo migratorio, que durante años fue masivo, ya muestra señales de estabilización.
Indicó que la mayoría de ciudadanos venezolanos que llegaron al país han optado por quedarse y avanzar en procesos de integración, particularmente en el ámbito laboral. En ese sentido, destacó que se trata de una población con niveles educativos importantes, lo que, a su juicio, ha facilitado su incorporación en distintos sectores económicos.
El mandatario también sostuvo que Colombia ha logrado absorber ese fenómeno migratorio, pese a las dificultades iniciales, convirtiéndolo en un reto manejable dentro de su política social y económica.
En cuanto a la situación interna de Venezuela, Petro planteó una salida basada en acuerdos entre los sectores en disputa. Consideró que antes de realizar elecciones es necesario construir confianza institucional a través de un esquema transitorio.
Su propuesta contempla un modelo de cogobierno entre oficialismo y oposición durante un periodo de uno o dos años, con el objetivo de generar condiciones que permitan la realización de comicios con garantías plenas. Según explicó, este tipo de fórmula podría facilitar una salida negociada a la crisis política.
El planteamiento, sin embargo, ha generado debate en distintos sectores, al implicar una fórmula de reparto del poder como paso previo a una eventual normalización democrática .
La visita de Petro a Caracas se perfila así como un nuevo capítulo en la compleja relación entre Colombia y Venezuela. Más allá de las diferencias, el Gobierno colombiano insiste en la necesidad de mantener el diálogo abierto como vía para abordar problemas comunes y promover la estabilidad regional.
El encuentro previsto para el 24 de abril será clave para medir el alcance real de ese acercamiento y definir si las dos administraciones logran avanzar hacia una relación más fluida o si persisten los obstáculos que han marcado este proceso en los últimos meses.

