Este testimonio refleja la crisis sanitaria que se vive en Popayán por el colapso de entidades como la Nueva EPS.
En la ciudad de Popayán, una usuaria del sistema de salud denunció graves dificultades para acceder a sus medicamentos, asegurando que la entrega es irregular y que, en muchos casos, los pacientes deben regresar a sus casas sin recibir el tratamiento formulado.
La situación se comprueba fácilmente: uno de los tres dispensarios Mennar, en el barrio Santa Clara, termina reuniendo a cientos y cientos de pacientes que, desde las 4:00 de la madrugada, realizan fila para preguntar si hay o no el medicamento. “Qué es le vamos hacer, tocar enfrentar esto, no hay otra opción”, expresa Jorge Muñoz, abuelo de 72 años de edad que llega desde Julumito a este punto de la comuna uno con la esperanza de reclamar los fármacos recetados.
Otras usuaria, Teresa Collazos, relató por su parte que su experiencia ha sido “horrible”, debido a la constante falta de disponibilidad de los fármacos. Según explicó, al acudir por sus medicamentos le informan que no hay existencias y le entregan un comprobante de pendiente, sin que posteriormente se haga efectiva la entrega. “Tengo una gran cantidad de pendientes en la casa, eso nunca llaman a decir mire, acá está su droga”, relata de abuela del bario Alfonso López.
La paciente afirmó que en su vivienda acumula también órdenes médicas sin resolver. Padece diabetes y requiere insulina, así como dos tipos de pastillas que, según dijo, dejaron de suministrarle desde hace tiempo. “Siempre uno tiene que someterse a ellos, a la voluntad de ellos. Si quieren dar, dan; si no, tampoco”, denunció esta ciudadana.
Collazos aseguró que lleva varios años enfrentando esta situación, lo que, a su juicio, pone en riesgo la salud de los pacientes que dependen de tratamientos continuos. Advirtió que la falta de medicamentos puede tener consecuencias graves, incluso mortales.
Además, señaló que la problemática afecta especialmente a personas de escasos recursos y habitantes de zonas rurales, quienes deben desplazarse largas distancias sin garantía de recibir atención o medicamentos. “Hay gente que viene del campo, gente bien pobre, y la devuelven sin lo que necesitan. Eso no es justo”, concluyó la mujer, al salir de este dispensario con las manos vacías, más enferma de lo que estaba, buscando otra forma de acceder a los medicamentos en medio de un sistema de salud que colapsó, el menos, en la ciudad de Popayán.

