Las comunidades del oriente de Popayán están conmocionadas tras la muerte de este reconocido habitante de calle.


Debajo de un puente en el oriente de Popayán, James César Hoyos Sarria construyó lo que fue su hogar durante los últimos meses de su vida. Allí, entre escombros, desechos y materiales inflamables, el habitante de calle conocido en el barrio como Pingüino fue hallado sin vida el viernes 25 de junio, con aproximadamente tres días de haber fallecido, en un hallazgo que conmocionó a las comunidades del sector y que reavivó el debate sobre la situación de extrema vulnerabilidad en que viven decenas de personas en los espacios urbanos abandonados de la capital caucana.

El cuerpo fue localizado bajo la estructura del puente que comunica el sector de Portal las Ferias con el barrio El Lago. Según versiones de los vecinos, el ciudadano llevaba semanas enfermo pero su condición de habitante de calle dificultaba cualquier tipo de acompañamiento. Las hipótesis sobre la causa de su muerte apuntan a un incendio en su cambuche o al deterioro progresivo de su salud sin atención médica oportuna. Medicina Legal realizará los análisis forenses para determinar la causa exacta del deceso.

«No lo veía siempre, pero por la noche lo veíamos ingresar a ese lugar a dormir. Últimamente sabíamos que estaba enfermo, pero por su condición era complejo ayudarlo», contaron los vecinos del sector, quienes fueron los primeros en dar la alerta a las autoridades sobre el hallazgo.

Cuadrantes de la Policía Nacional acordonaron el lugar en horas de la madrugada y funcionarios judiciales iniciaron las diligencias para la identificación de la víctima y la recolección de evidencias. El nombre completo de la víctima fue establecido como James César Hoyos Sarria, aunque en su entorno inmediato era conocido únicamente como Pingüino.

Lo que más indigna a los residentes de la zona no es solo la muerte de Pingüino sino las condiciones en que ocurrió. Las imágenes registradas por la comunidad muestran el estado en que se encontraba el espacio bajo el puente: una acumulación de desechos, escombros y materiales inflamables que hacía de ese lugar una trampa mortal. Para los vecinos, ese panorama es el resultado directo de la falta de intervención de las autoridades municipales en esa parte de la ciudad, pese a las denuncias reiteradas que han elevado durante meses.

Marcelo Ruiz, periodista residente en la zona, fue quien reportó el caso y resumió la gravedad de la situación. «La precariedad de los cambuches construidos con materiales altamente combustibles eleva de forma crítica el riesgo de incendios fortuitos, convirtiéndose en trampas mortales que impactan directamente la seguridad social y comunitaria de los barrios periféricos de la capital del Cauca», advirtió.

El caso de Pingüino no es aislado. En el brazo seco del río Ejido y sectores como Moscopán, más de cincuenta habitantes de calle han levantado cambuches en condiciones similares, conformando una colonia urbana que crece en la invisibilidad institucional. Su situación plantea preguntas urgentes sobre la respuesta del municipio frente a esta población y sobre los riesgos reales que enfrentan quienes viven en esos espacios sin ningún tipo de protección.

Las autoridades locales no se habían pronunciado oficialmente sobre el caso hasta el cierre de esta nota. La investigación continúa en curso.

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