Los familiare del joven busca repatriar su cuerpo a Santander, de donde era oriundo.



La muerte del ciudadano colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero, ocurrida durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, ICE,  en el estado de Maine, ha provocado una ola de reacciones tanto en Colombia como en territorio estadounidense, donde autoridades, organizaciones sociales y ciudadanos exigen que se esclarezcan las circunstancias en las que perdió la vida el joven migrante.

La Embajada de Colombia en Estados Unidos manifestó su solidaridad con la familia de la víctima y confirmó que solicitó información oficial al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sobre lo ocurrido. La representación diplomática también informó que brinda acompañamiento consular a los familiares y pidió que la investigación avance con total transparencia para establecer las responsabilidades del caso.

La indignación aumentó luego de que el senador estadounidense Angus King revelara que, de acuerdo con la información entregada por el propio oan Sebastián Durán Guerrerol, Joan Sebastián Durán no era el objetivo del operativo adelantado por agentes del ICE en la ciudad de Biddeford. Esta revelación abrió un nuevo debate sobre los procedimientos utilizados durante las operaciones migratorias y el uso de la fuerza por parte de las autoridades federales.

En Maine, organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes y decenas de ciudadanos realizaron manifestaciones para rechazar el hecho y exigir una investigación independiente. Los participantes cuestionaron la actuación de los agentes y reclamaron garantías para las comunidades migrantes, al considerar que este caso evidencia los riesgos que enfrentan quienes son intervenidos durante este tipo de operativos.

A las voces de rechazo también se sumaron autoridades locales. El alcalde de Biddeford y la gobernadora del estado de Maine solicitaron que los hechos sean esclarecidos con celeridad y que las investigaciones determinen si los agentes actuaron conforme a los protocolos establecidos por la ley.

De acuerdo con la versión oficial del Departamento de Seguridad Nacional, uno de los agentes disparó contra el vehículo en el que se movilizaba el colombiano tras considerar que existía un riesgo para la seguridad pública cuando el conductor intentó abandonar el lugar. Sin embargo, testigos del procedimiento han puesto en duda esa versión, insistiendo en que la actuación de los funcionarios debe ser revisada por organismos independientes.

El caso quedó en manos del Buró Federal de Investigaciones (FBI) y de la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional, entidades encargadas de determinar las circunstancias de la muerte del ciudadano colombiano y establecer si hubo un uso desproporcionado de la fuerza durante el procedimiento.

Mientras avanzan las investigaciones, familiares, líderes comunitarios y organizaciones defensoras de los derechos humanos continúan reclamando justicia para Joan Sebastián Durán Guerrero, cuyo fallecimiento ha reavivado el debate sobre las políticas migratorias y los procedimientos empleados por las autoridades estadounidenses en este tipo de operativos.

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