César Rincón se pronunció a través de un video, de un poco más de 12 minutos, en redes sociales. Dice que la mujer le dijo que estaba esperando un hijo de él.
El caso del asesinato de María Camila Potosí, la joven de 21 años hallada sin vida en Cali tras permanecer desaparecida varios días, continúa generando nuevas reacciones. En las últimas horas, Carlos Rincón, expareja de la mujer investigada por su presunta participación en el crimen, rompió el silencio y aseguró que tanto él como su familia han recibido amenazas desde que el caso salió a la luz pública.
A través de un video de más de 12 minutos publicado en redes sociales, Rincón afirmó que no tuvo ninguna participación en los hechos y sostuvo que fue su propia familia la que alertó a las autoridades cuando conocieron la posible vinculación de su expareja con la desaparición de María Camila Potosí.
«Nosotros mismos la entregamos cuando nos dimos cuenta de que ella tuvo algo que ver en este hecho», manifestó el hombre, quien además solicitó mayores medidas de protección al asegurar que han recibido amenazas y que personas desconocidas han advertido que atacarán su vivienda, obligándolos incluso a abandonar el barrio donde residen.
En su declaración, Rincón explicó que la Fiscalía les había pedido guardar silencio para no afectar el desarrollo de la investigación, pero decidió hablar públicamente porque considera insuficientes las medidas de seguridad brindadas hasta el momento.
Uno de los apartes que más llamó la atención de su testimonio fue cuando aseguró que también se considera víctima de la mujer investigada, pues afirmó que ella le hizo creer durante varios meses que estaba embarazada de una hija suya.
«Yo también soy una víctima de ella. Mi familia y yo estábamos muy ilusionados porque supuestamente íbamos a tener una bebé en la casa», expresó.
Sin embargo, tras conocerse el caso de María Camila Potosí, comenzaron a surgir dudas sobre ese supuesto embarazo. «No sé si ella realmente estaba embarazada», manifestó Rincón, quien recordó que anteriormente la mujer también le había dicho que había perdido otro embarazo, aunque, según él, nunca existieron pruebas que lo confirmaran.
El hombre relató que alcanzó a conocer algunas ecografías y controles médicos, pero aseguró que nunca pudo acompañarla a las citas prenatales porque coincidían con su horario laboral, situación que ahora le genera dudas sobre la veracidad de la gestación.
Asimismo, explicó que el día en que desapareció María Camila él se encontraba trabajando y que esa noche su entonces pareja nunca regresó a la vivienda. Agregó que, aunque la relación sentimental había terminado aproximadamente dos meses antes, ella seguía viviendo con su familia porque supuestamente estaba embarazada y no tenía otro lugar donde permanecer.
El pronunciamiento se conoce mientras la Fiscalía General de la Nación continúa adelantando las investigaciones para esclarecer el asesinato de María Camila Potosí y establecer las circunstancias en las que ocurrió su desaparición, así como el paradero de la bebé que esperaba, un aspecto sobre el que las autoridades aún no han entregado un pronunciamiento oficial definitivo.

