El presidente electo aseguró que ignorará los ataques y rumores frente a la reciente discusión con el sector liderado por el exmandatario colombiano.


Las diferencias entre el presidente electo Abelardo de la Espriella y el Centro Democrático continúan profundizándose. En medio de la controversia política generada por los recientes desencuentros con ese partido, el mandatario electo lanzó un nuevo mensaje que fue interpretado como una indirecta dirigida al expresidente Álvaro Uribe Vélez y a dirigentes de esa colectividad

A través de un pronunciamiento público, De la Espriella aseguró que no dedicará tiempo a responder ataques o críticas provenientes de sectores políticos con los que ha sostenido diferencias en los últimos días y afirmó que su prioridad será concentrarse en las tareas de gobierno.

«No me ocuparé de pulgas insignificantes», expresó el presidente electo, una frase que rápidamente desató reacciones en el escenario político y alimentó las especulaciones sobre el deterioro de la relación con el uribismo.

El distanciamiento entre De la Espriella y el Centro Democrático quedó en evidencia tras la elección de la mesa directiva del Congreso y la conformación de su gabinete ministerial, decisiones en las que el mandatario electo dejó por fuera a figuras cercanas al expresidente Uribe. Esa situación generó cuestionamientos desde distintos sectores de la colectividad, que esperaban una mayor participación en el nuevo Gobierno.

Pese a haber recibido el respaldo de importantes sectores de la derecha durante la campaña presidencial, De la Espriella ha insistido en que gobernará con independencia y que no permitirá presiones de ninguna fuerza política.

Las recientes declaraciones también se producen en un momento de reacomodo dentro de la derecha colombiana, donde distintos analistas consideran que el nuevo mandatario busca consolidar un liderazgo propio y diferenciarse del uribismo tradicional, con miras a construir una nueva mayoría política alrededor de su proyecto de gobierno.

El cruce de mensajes ha intensificado el debate político a pocos días de la posesión presidencial y deja en evidencia las tensiones entre dos de las principales figuras de la derecha colombiana, cuya relación atraviesa uno de sus momentos más complejos desde el inicio de la transición de gobierno.

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