El excongresista denunció ante la opinión pública crecimientos atípicos en la participación ciudadana y municipios donde el censo electoral superaría la población real, exigiendo una auditoría inmediata a los resultados oficiales.
El exsenador y exdirector del Departamento de Prosperidad Social, Gustavo Bolívar, publicó en la red social X una nueva entrega de lo que ha denominado pruebas del fraude electoral, centrada esta vez en el inusual incremento de votantes entre la primera vuelta del 31 de mayo y la segunda vuelta presidencial del 21 de junio de 2026, en la que Abelardo De la Espriella se impuso sobre Iván Cepeda.
El exfuncionario señaló que el aumento de sufragios entre rondas ha sido creciente en los últimos tres ciclos electorales y que la magnitud del salto registrado en 2026 constituye un indicio que, a su juicio, exige una explicación por parte de las autoridades electorales. Según las cifras citadas por Bolívar, en las elecciones de 2018 la diferencia entre la primera y la segunda vuelta fue de apenas 34.345 votos; en 2022 el salto llegó a 1.269.279, y en 2026 el incremento alcanzó los 2.367.060 sufragios adicionales, pasando de 23.978.304 en la primera vuelta a 26.345.364 en la segunda.
Para el exsenador, ese comportamiento explica por qué existen municipios con más votantes registrados que habitantes censados, un fenómeno que calificó como sospechoso y que invitó a sus seguidores a difundir ampliamente.
En entregas anteriores, Bolívar también había señalado como irregularidades la eliminación de metadatos y la separación de las firmas de los formularios E-14 tras las elecciones de 2022, documentos fundamentales para el conteo oficial que hasta ese año eran publicados por la Registraduría Nacional en un solo archivo digital con todos los datos del puesto, los resultados por candidato y las firmas de los jurados. Adicionalmente, denunció la aparición de patrones matemáticos improbables en la distribución de votos en más de mil puestos de votación del país.
Las autoridades electorales no habían respondido oficialmente a las denuncias de Bolívar hasta el cierre de esta nota, mientras el debate sobre la legitimidad del proceso electoral de 2026 continúa activo en el país.
“Hasta las elecciones de 2022, la Registraduría subía los E-14 a la plataforma en una sola tirilla en la que podíamos ver datos del puesto de votación, votación de candidatos y firmas de jurados”, explicó.
Según Bolívar, a partir de 2023, este proceso cambió y los formularios se subieron en dos bloques separados, uno con la información y el otro con las firmas. “Desde las elecciones de 2023 decidió subir las actas E-14 en dos bloques. Uno con información de puesto de votación y votación de candidatos y aparte las firmas de jurados”, denunció el exsenador.
Bolívar subrayó que, junto con la separación de las firmas, también se eliminaron los candados digitales y la metadata de los archivos. Esto impide saber cuándo se generó, modificó o subió cada documento.
“No sabemos cuando se genera el archivo, ni la hora en que se crea, ni la hora y la fecha en que se modifica. Todo un sistema electoral que define la democracia, expuesto a cambios de última hora sin dejar huella”, advirtió.
Según él, disponer de las firmas por separado permitiría anexarlas a cualquier documento alterado. Además, criticó que la administración de los datos electorales permanezca en manos privadas, pese a una sentencia del Consejo de Estado que ordenaba lo contrario.

