La brigada mexicana, integrada por voluntarios especializados en rescate, comenzó labores en una de las zonas más afectadas de la capital del Valle del Cauca.
En medio de la emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto, un grupo de rescatistas mexicanos conocido como Los Topos Aztecas llegó a Cali para sumarse a las labores de búsqueda y rescate de personas que permanecen atrapadas entre los escombros.
La brigada arribó a la capital vallecaucana durante la madrugada del miércoles 12 de agosto, procedente de Venezuela, donde sus integrantes permanecían desarrollando labores de atención tras los movimientos sísmicos registrados en ese país. De acuerdo con los reportes conocidos, el grupo de avanzada está conformado por cerca de 20 personas y cuenta con experiencia en emergencias de gran magnitud.
Su llegada se produjo en un momento crítico para Cali, donde los organismos de socorro concentran sus esfuerzos en localizar a personas que podrían continuar con vida bajo estructuras colapsadas. Uno de los primeros puntos intervenidos fue el edificio Ana Pilar, ubicado en el barrio Cuarto de Legua, una de las zonas más afectadas por el terremoto.
La estructura quedó prácticamente reducida a escombros. De acuerdo con los reportes publicados por medios que acompañaron la operación, únicamente permanecieron en pie algunos sectores de las escaleras, mientras toneladas de concreto, hierro, tubos y elementos de las viviendas quedaron acumulados en el lugar.
Los Topos Aztecas llegaron con equipos y conocimientos especializados para realizar una primera valoración de las edificaciones y determinar las condiciones de seguridad antes de ingresar a las zonas comprometidas. Sus labores incluyen la inspección de estructuras, localización de posibles sobrevivientes y evaluación de lugares de alto riesgo.
Uno de los integrantes de la brigada, Baruch Juárez, explicó que el equipo realizó durante varias horas una inspección tecnológica del edificio colapsado. Según relató, entre los indicios encontrados había rastros que podrían corresponder a fluidos, aunque estos también podían estar relacionados con animales o alimentos en descomposición. Hasta ese momento no se había confirmado una señal inequívoca de vida.
La tecnología constituye uno de los principales apoyos utilizados por los rescatistas mexicanos. Entre los equipos empleados se encuentran dispositivos de detección, sensores, herramientas neumáticas, cámaras y sistemas que utilizan señales de wifi para intentar establecer si existen personas atrapadas detrás de muros o debajo de losas.
El líder de la brigada, Héctor Méndez, explicó que la combinación de herramientas tradicionales y nuevas tecnologías permite ampliar las posibilidades de localizar víctimas en lugares donde el acceso resulta extremadamente complejo. También se han utilizado sistemas térmicos y equipos de detección para analizar las estructuras antes de proceder con la remoción de escombros.
La experiencia de Los Topos tiene un origen marcado por una de las mayores tragedias sísmicas de México. Las brigadas de este tipo surgieron después del terremoto que golpeó Ciudad de México en 1985 y desde entonces sus integrantes han participado como voluntarios en diferentes emergencias alrededor del mundo.
En Cali, su presencia representa un refuerzo para los equipos locales que llevan varios días trabajando de manera continua. Las autoridades han concentrado las operaciones en diferentes puntos de la ciudad, especialmente en sectores donde existen edificaciones colapsadas o con graves daños estructurales.
La llegada de los rescatistas también se produce en medio de un debate sobre la participación de equipos internacionales en la emergencia. Mientras Los Topos Aztecas consiguieron llegar a Cali y comenzar labores mediante gestiones locales, otros grupos extranjeros han enfrentado dificultades relacionadas con las autorizaciones necesarias para intervenir oficialmente.
Más allá de las diferencias administrativas, para las familias que todavía esperan noticias de sus seres queridos el objetivo es uno solo: encontrar sobrevivientes. Cada inspección, cada señal detectada y cada movimiento entre los escombros mantiene abierta una posibilidad.
Los Topos Aztecas se sumaron así a una operación contrarreloj en Cali, donde organismos de socorro, voluntarios, comunidades y equipos especializados continúan trabajando para rescatar a quienes todavía podrían estar atrapados y brindar respuestas a las familias afectadas por una de las emergencias más graves que ha enfrentado el país en los últimos años.

