Los miembros de los frente Carlos Patiño y Jaime Martínez son los responsable de este grave hecho violencia registrado en medio de la pugna armada con el Ejército y un grupo de autodefensa campesina.



Una nueva jornada de violencia mantiene en máxima tensión al corregimiento de Ortega, zona rural de Cajibío, Cauca, donde líderes campesinos denuncian el asesinato de varias personas durante los intensos combates que desde el pasado domingo 9 de agosto enfrentan a la fuerza pública, disidencias de las Farc y un grupo de autodefensa campesina.

Según los líderes campesinos, integrantes de los frentes Carlos Patiño y Jaime Martínez, atribuidos a la estructura de alias Iván Mordisco, habrían ingresado al perímetro urbano de Ortega durante la tarde del jueves 13 de agosto, después de avanzar sobre otros sectores como El Recuerdo. Los hombres armados habrían obligado a varios habitantes a abandonar sus viviendas en medio de la ofensiva.

Los dirigentes comunitarios denunciaron que durante la incursión varias viviendas fueron impactadas por explosivos y que posteriormente algunos civiles habrían sido asesinados. La cifra preliminar entregada por los líderes es de cuatro personas muertas, aunque este dato aún requiere confirmación oficial y las autoridades deben establecer las circunstancias de cada caso.

“Van por el momento cuatro personas asesinadas, masacradas, acá en Ortega”, señalaron representantes de las comunidades, quienes también denunciaron el uso de drones cargados con explosivos y ráfagas de fusil durante los enfrentamientos.

De acuerdo con información preliminar conocida por autoridades militares, desde el 9 de agosto se presentan combates entre unidades de la operación Andrómeda 3, pertenecientes al Batallón de Infantería de la Selva No. 7, e integrantes de los frentes Jaime Martínez y Carlos Patiño.

Durante estas confrontaciones se han utilizado drones acondicionados con artefactos explosivos, algunos empleados en modalidad de enjambre, además de armas de fuego de largo alcance, según los reportes conocidos.

La confrontación deja, de acuerdo con los reportes preliminares, ocho militares y un civil lesionados. El 11 de agosto fueron reportados dos militares y un menor de edad heridos, mientras que el 12 de agosto se conoció de otros dos uniformados lesionados.

La jornada más crítica se presentó este jueves 13 de agosto. Según el reporte preliminar, entre las 3:27 y las 5:36 de la tarde resultaron heridos cuatro militares, entre ellos el comandante de la tropa, un suboficial y tres soldados profesionales, aparentemente como consecuencia del lanzamiento de artefactos explosivos desde drones.

También se reportó la afectación de una antena de comunicaciones de Claro ubicada en Ortega. Previamente se habían conocido daños en el puesto de salud y en la infraestructura de la iglesia del sector, presuntamente por ataques con aeronaves no tripuladas.

Ante la intensidad de los combates, habitantes de Ortega difundieron videos en redes sociales para alertar sobre la situación y pedir el envío de refuerzos de la Fuerza Pública.

Un grupo de aproximadamente 50 personas procedentes del corregimiento llegó hasta las instalaciones del Batallón de Infantería de la Selva No. 7, en Popayán, para exigir mayor presencia militar y protección para la población civil.

“Nos tocó movilizarnos frente a las instalaciones del Ejército para clamar por ayuda, porque nos están masacrando”, manifestaron líderes campesinos, quienes aseguraron que también buscaban garantizar la evacuación de los militares que permanecían heridos en medio de los combates.

La situación obligó a desplegar apoyo aéreo. Desde Cali, la Fuerza Aeroespacial Colombiana habría dispuesto aeronaves A-29 para respaldar las operaciones militares en la zona.

Hacia la medianoche del jueves se realizó una operación de evacuación por vía aérea de varios militares y civiles heridos, quienes fueron trasladados hacia Popayán para recibir atención médica.

Hasta el momento, las autoridades han señalado que no existe información oficial sobre militares retenidos o secuestrados durante los enfrentamientos. Sin embargo, líderes sociales de la zona sostienen una versión diferente y aseguran que algunos uniformados estarían en poder de los disidentes.

La población civil permanece en una situación de extrema vulnerabilidad. Información preliminar señala que algunas personas habrían permanecido confinadas en la Casa Madre de la vereda Chimborazo, mientras otros habitantes se refugian en zonas rurales para evitar quedar en medio de los combates.

Los organismos de seguridad deberán verificar además la denuncia sobre el ingreso de integrantes del frente Jaime Martínez al perímetro urbano de Ortega y el presunto asesinato de habitantes. Estos hechos continúan por establecer y requieren confirmación oficial.

Ante la gravedad de la situación, la Gobernación del Cauca instaló un Puesto de Mando Unificado (PMU) virtual para hacer seguimiento a la emergencia, atender las necesidades de la población civil y coordinar acciones interinstitucionales de apoyo.

Entre tanto, las comunidades campesinas permanecen en alerta ante la posibilidad de nuevos enfrentamientos y reclaman garantías para poder permanecer en sus territorios.

La situación en Ortega refleja la compleja crisis de seguridad que atraviesa el centro del Cauca, donde las comunidades rurales han quedado atrapadas en medio de las confrontaciones entre estructuras armadas ilegales, la Fuerza Pública y grupos de defensa campesina.

Las autoridades deberán confirmar en las próximas horas el número de víctimas civiles, establecer las circunstancias de las muertes denunciadas por los líderes campesinos y determinar la responsabilidad de los hechos ocurridos durante la incursión armada.

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