El sismo de magnitud 7,4 dejó daños en inmuebles patrimoniales de siete departamentos, entre ellos el Cauca.
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto no solo dejó un saldo de cientos de víctimas y miles de viviendas afectadas. La fuerza del movimiento telúrico también golpeó parte del patrimonio arquitectónico y cultural del país.
El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes confirmó un primer balance de 40 Bienes de Interés Cultural afectados en siete departamentos: Antioquia, Cauca, Chocó, Caldas, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca. De acuerdo con la información divulgada por la cartera, 22 de estos inmuebles presentan afectaciones de grado alto, lo que obliga a realizar estudios estructurales antes de determinar su futuro.
Las inspecciones abarcan edificaciones ubicadas en centros históricos y municipios que conservan una importante arquitectura tradicional. Entre los territorios mencionados en el reporte se encuentran Popayán, Cali, Buga, Cartago, Manizales, Jericó y Santa Fe de Antioquia, donde los equipos técnicos trabajan para identificar grietas, desprendimientos, daños en cubiertas y posibles fallas estructurales.
La preocupación aumenta en las zonas donde las edificaciones patrimoniales fueron construidas con sistemas tradicionales y materiales que requieren tratamientos especializados. En el caso del Eje Cafetero, por ejemplo, buena parte de la arquitectura tradicional está asociada al bahareque, la madera y otros sistemas constructivos propios de la región.
El patrimonio cafetero, entre los más vulnerables
Uno de los principales focos de atención es el Paisaje Cultural Cafetero, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 2011. Esta declaratoria reconoce un territorio construido durante generaciones alrededor de la caficultura, sus tradiciones, sus formas de ocupación y su arquitectura. El paisaje comprende zonas de 47 municipios y 411 veredas de Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca, además de un área de amortiguamiento.
El Ministerio de Cultura ha señalado que la emergencia obliga a reforzar las acciones de protección sobre este patrimonio, especialmente porque el terremoto afectó municipios incluidos dentro de esta región cultural.
La importancia del Paisaje Cultural Cafetero no se limita a sus edificaciones. La Unesco reconoce la relación entre las comunidades, la producción cafetera, el territorio y las expresiones culturales que durante décadas han definido la identidad de esta zona del país.
Por eso, la pérdida de una vivienda tradicional, una iglesia, una plaza o una edificación histórica representa mucho más que un daño material. También puede significar la desaparición de elementos que hacen parte de la memoria colectiva de una población.
Popayán y el legado arquitectónico
En el Cauca, la situación adquiere especial importancia debido al valor histórico de Popayán y de otros municipios afectados por el terremoto.
La capital caucana cuenta con uno de los centros históricos más representativos de Colombia, caracterizado por edificaciones coloniales, iglesias, conventos y viviendas tradicionales. La ciudad ya había vivido una experiencia devastadora con el terremoto de 1983, que destruyó buena parte de su infraestructura y obligó a emprender uno de los procesos de reconstrucción patrimonial más importantes del país. Cuatro décadas después, el nuevo terremoto vuelve a poner a prueba la capacidad de las autoridades para proteger ese legado.
Las evaluaciones actuales buscan establecer qué estructuras pueden ser recuperadas mediante procesos de restauración y reforzamiento y cuáles presentan daños que comprometen su estabilidad. La dimensión de la tragedia permite entender por qué la recuperación del patrimonio representa un desafío adicional para el Gobierno.
El balance actualizado de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres reportó 288 personas fallecidas, 4.018 heridas, 202 desaparecidas y 354 rescatadas. Además, se contabilizan 145.601 personas afectadas en 15 departamentos y 448 municipios.
El reporte también registra 80.744 viviendas averiadas y 12.504 destruidas, además de afectaciones en 260 centros de salud, 2.595 instituciones educativas, 2.116 centros comunitarios, 267 vías, 87 acueductos y decenas de puentes.
Con semejante magnitud de daños, las prioridades inmediatas continúan siendo el rescate de personas, la atención de los heridos, la entrega de ayudas humanitarias y la recuperación de viviendas.
Sin embargo, especialistas y autoridades culturales advierten que la protección del patrimonio tampoco puede quedar relegada, pues una intervención tardía podría provocar el deterioro irreversible de inmuebles que han sobrevivido durante décadas o incluso siglos.
Las misiones técnicas desplegadas en las zonas afectadas tienen ahora la responsabilidad de determinar el nivel de riesgo de cada inmueble y establecer medidas de estabilización.
El desafío consiste en actuar rápidamente, pero sin recurrir a soluciones que terminen destruyendo las características originales de las edificaciones. La restauración de un bien patrimonial requiere estudios especializados, documentación histórica y criterios técnicos que permitan recuperar su estructura sin borrar los elementos que le otorgan valor cultural.
El terremoto también deja una lección sobre la necesidad de fortalecer los sistemas de prevención y reforzamiento de las construcciones antiguas. Un informe reciente sobre el Paisaje Cultural Cafetero ya advertía sobre la vulnerabilidad de algunas edificaciones tradicionales de bahareque frente a la amenaza sísmica y la necesidad de fortalecer esquinas, cubiertas y elementos estructurales.
Mientras continúan las labores de rescate y reconstrucción, Colombia enfrenta así una doble tarea: recuperar las vidas y viviendas golpeadas por el terremoto y, al mismo tiempo, evitar que la tragedia termine llevándose parte de la memoria arquitectónica de sus territorios.
Los 40 bienes identificados hasta ahora constituyen apenas un primer balance. Las inspecciones continúan y podrían revelar nuevas afectaciones en iglesias, viviendas, plazas, edificios públicos y otros inmuebles que hacen parte de la historia de las regiones golpeadas por el sismo.

