En este mismo hecho fue secuestrado otro joven, denunciaron las mismas comunidades de esta parte del oriente del Cauca.
El oriente del Cauca vuelve a quedar de luto por un ataque contra una comunidad indígena. Ferney Pacho, joven miembro de la Guardia Indígena y habitante del territorio Çxab Wala Vitoncó, en el municipio de Páez, perdió la vida en medio de hechos que las autoridades aún tratan de esclarecer y que vuelven a encender las alarmas sobre la seguridad de los líderes sociales y de las poblaciones de esta zona.
De acuerdo con lo denunciado por las autoridades indígenas, Ferney Pacho se encontraba acompañado de otro joven cuando ambos habrían sido interceptados y retenidos por miembros de una estructura armada ilegal. En el desarrollo de los hechos, Ferney habría sido asesinado, mientras que la otra persona continuaría en manos de los captores, según la información que maneja la comunidad.
Frente a esta situación, las autoridades indígenas y el equipo de Derechos Humanos adelantan gestiones para activar una acción humanitaria con la que esperan establecer el paradero del joven que sigue retenido y crear las condiciones que permitan su regreso con vida a su familia y a su territorio.
Una de las prioridades de la investigación es determinar cuál grupo armado estaría detrás de la retención y del homicidio, además de reconstruir cómo ocurrieron exactamente los hechos. En Páez se ha denunciado la presencia de estructuras armadas, entre ellas el Frente Dagoberto Ramos del Estado Mayor Central, cuya actuación mantiene bajo presión a la población civil.
La preocupación que generan estos episodios no es nueva para las comunidades indígenas. A los asesinatos y las amenazas se suma la tensión por el control territorial, el temor al reclutamiento de menores y las limitaciones que día a día afectan la movilidad y la vida cotidiana de quienes habitan la región.
La Defensoría del Pueblo ya había advertido en esta zona sobre el riesgo de reclutamiento, uso y utilización de niños, niñas y adolescentes por parte de grupos armados. En Páez, las alertas han apuntado al Frente Dagoberto Ramos como uno de los factores de riesgo, en un territorio donde además persisten vulnerabilidades de orden social, económico y territorial.
El crimen de Ferney Pacho ocurre en un contexto nacional en el que la violencia contra quienes ejercen liderazgo y defienden a sus comunidades no da tregua. Durante el primer semestre de 2026, la Defensoría del Pueblo registró 78 líderes y lideresas sociales asesinados en Colombia, y de esa cifra 19 casos correspondieron al Cauca, el departamento que ocupó el primer lugar nacional en ese periodo.
Los balances de Indepaz evidencian la misma tendencia. Para finales de julio, la organización había contabilizado 85 líderes sociales asesinados en Colombia durante 2026, y tiempo después el asesinato de un líder indígena en Florida, Valle del Cauca, fue señalado por Indepaz como el caso número 88.
La ficha sobre Ferney Pacho lo ubica como el líder social número 90 asesinado en Colombia en lo que va de 2026. La cifra refleja la permanencia de una violencia que castiga con dureza a quienes asumen tareas de liderazgo, defensa territorial y protección de sus comunidades.
Y los registros siguen concentrándose en el Cauca, donde durante 2025 fueron asesinados 45 líderes sociales. El departamento vuelve a aparecer entre los territorios más afectados por los ataques contra los liderazgos comunitarios, una realidad que mantiene en alerta a organizaciones indígenas, campesinas y defensoras de derechos humanos.
Las autoridades indígenas de Páez han exigido garantías para la vida y la integridad de sus comunidades y han reclamado que el asesinato de Ferney Pacho no quede en la impunidad. Mientras avanzan las gestiones humanitarias para conocer el paradero del joven que continúa retenido, la comunidad espera respuestas concretas y medidas reales de protección que eviten nuevos episodios de violencia.

