La presencia de 82 soldados extranjeros en las zonas de desastre ha desatado una fuerte tormenta política. Dirigentes como el exconcejal Carlos Carrillo calificaron el despliegue como una estrategia para «hacer política con el dolor», instando al presidente Abelardo de la Espriella a cesar la intervención militar internacional en territorio nacional.



Diversos sectores políticos cuestionan la presencia y el accionar de la delegación de 82 soldados israelíes que se encuentra en territorio colombiano tras el sismo de magnitud 7,4 registrado el pasado lunes, y exigen su salida inmediata del país.

El representante Santiago Osorio pidió al presidente Abelardo de la Espriella el retiro del contingente y rechazó cualquier vínculo con el Estado israelí. “Mientras están en nuestro territorio el ministro de Seguridad Nacional de ese país, Ben Gvir, pidió abiertamente matar entre 30 y 40 personas cada noche en Gaza. Con un gobierno que normaliza el exterminio y lo ejecuta, Colombia no puede tener ningún tipo de relación, ni siquiera humanitaria”, escribió en redes sociales. Añadió que el país “no puede recibir con honores a representantes de un Estado cuyo gobierno habla de seres humanos como una cuota de muertos por noche”.

El exconcejal de Bogotá Carlos Carrillo criticó a Roni Kaplan, vocero del ejército israelí e integrante de la brigada, a quien acusó de haber recorrido medios de América Latina “defendiendo el genocidio en Gaza, la islamofobia y posicionando el relato falaz de una relación directa entre las izquierdas y los terrorismos”. Carrillo afirmó que Benjamín Netanyahu y la extrema derecha israelí representan a la “Internacional Reaccionaria” y sentenció: “No vienen hoy a Colombia a ayudar, vienen a hacer política con el dolor de la tragedia”.

La representante María Fernanda Carrascal reportó denuncias desde Pereira y Cali sobre el accionar de los israelíes en las zonas afectadas: voluntarios y comunidades han sido relegados, se usa maquinaria pesada de forma indiscriminada y dan órdenes a la Policía. “Ya sabemos para quienes vienen los negocios después de cada catástrofe, natural o inducida”, alertó.

El debate se intensificó después de que el presidente De la Espriella revelara el sábado que conversó con Netanyahu y le agradeció “profundamente por toda la ayuda humanitaria y por los rescatistas que Israel ha enviado”. La brigada llegó más de 96 horas después del sismo, lo que generó cuestionamientos sobre su aporte real. El senador Iván Cepeda repudió las declaraciones: “Es vergonzoso que la relación con un genocida genere orgullo y gratitud. Eso no nos representa ni como nación ni como pueblo. Que hable en nombre propio el señor De la Espriella”.

Asistencia internacional selectiva y cuestionamientos de soberanía

El ingreso del contingente de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) es señalado como irregular y violatorio de la soberanía, al no contar con permiso del Senado. El director de la UNGRD, David Tamayo, confirmó que el Gobierno restringió la ayuda humanitaria y solo aceptó equipos de Estados Unidos, Israel, El Salvador y Ecuador, bajo el argumento de exigir certificación INSARAG y autonomía financiera. Con ello se frenó el ingreso de brigadas de países como México, que ya tenían contingentes listos.

Mientras tanto, comunidades y organizaciones sociales denuncian la insuficiente respuesta estatal en las zonas más vulnerables. El terremoto deja hasta el momento 289 fallecidos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos. En varios sectores el pueblo se ha organizado de forma autogestionada para remover escombros en busca de sobrevivientes.

Las críticas coinciden con cuestionamientos previos del expresidente Gustavo Petro sobre este tipo de presencia militar extranjera y es que esta  postura selectiva de la asistencia internacional ocurre mientras las comunidades de base y diversas organizaciones sociales denuncian la insuficiente respuesta estatal en las zonas más vulnerables y apartadas, donde el pueblo ha tenido que organizarse de forma autogestionada para remover toneladas de escombros con sus propias manos en busca de sobrevivientes tras el debastador terremoto que deja un saldo actual de 289 fallecidos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos.

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