Dos de los uniformados se encuentran en estado crítico tras ser alcanzados por una explosión controlada remotamente mientras realizaban labores de desminado en el norte del departamento.
Un nuevo ataque contra la Fuerza Pública enluta las operaciones de seguridad en el norte de Antioquia. En la vereda El Roblal, municipio de Briceño, cuatro soldados pertenecientes al Batallón de Despliegue Rápido No. 19 resultaron heridos tras la activación de un campo minado, en hechos ocurridos este domingo 23 de agosto.
El incidente se registró en momentos en que las tropas de la Séptima División del Ejército Nacional adelantaban tareas críticas de desactivación de artefactos explosivos para proteger a la comunidad rural. Según el reporte oficial, el ataque habría sido perpetrado por el Clan del Golfo, estructura que, según la inteligencia militar, utilizó mecanismos de radiofrecuencia para detonar los dispositivos al paso de los uniformados.
La onda expansiva y el impacto de las esquirlas dejaron a dos de los militares con heridas de extrema consideración, mientras que los otros dos presentan lesiones de menor gravedad. Ante la emergencia, se activó una operación de evacuación aeromédica con el apoyo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, trasladando a los afectados hacia centros asistenciales de alta complejidad en la ciudad de Medellín.
Hasta el momento, el pronóstico para dos de los uniformados es reservado, permaneciendo bajo monitoreo constante en unidades de cuidados intensivos. El comando superior del Ejército rechazó categóricamente el uso de estos Artefactos Explosivos Improvisados (AEI), calificándolos como una violación flagrante al Derecho Internacional Humanitario, ya que ponen en riesgo inminente a la población civil de la zona.
Este ataque se enmarca en una preocupante escalada de violencia en el norte antioqueño, donde el control territorial es disputado entre el Clan del Golfo y las disidencias de las Farc. La situación de orden público ha tenido consecuencias devastadoras para los habitantes de municipios vecinos como Ituango, donde recientemente cerca de 100 familias fueron obligadas a desplazarse por amenazas de estos grupos armados.
Las autoridades mantienen una investigación abierta para establecer los detalles técnicos de la detonación y han reforzado la presencia militar en la vereda El Roblal. El objetivo principal es desmantelar los remanentes de campos minados que restringen la movilidad de los campesinos y representan una amenaza constante para las tropas que operan en la región.

