El ataque que acabó con la dirigente comunitaria se dio en la madrugada de este domingo 30 de agosto.


La violencia volvió a golpear con fuerza a las comunidades rurales de Jamundí, Valle del Cauca, luego del asesinato de la lideresa social Cirlady Gómez, ocurrido durante la madrugada de este domingo 30 de agosto en la vereda Chontaduro, corregimiento de Peón.

De acuerdo con los reportes conocidos sobre el caso, un hombre armado llegó hasta la vivienda de la dirigente comunitaria, ingresó al inmueble y le disparó en repetidas ocasiones. Gómez murió como consecuencia de las heridas, mientras que su hijo, quien se encontraba en el lugar durante el ataque, logró salir con vida.

Tras el homicidio, familiares de la víctima tuvieron que salir de la vivienda para buscar ayuda y alertar a las autoridades. Posteriormente, unidades de la Policía y funcionarios de la Sijín se desplazaron hasta el sitio para adelantar los actos urgentes y realizar la inspección técnica del cadáver, que fue trasladado a Medicina Legal.

Cirlady Gómez era reconocida por su trabajo comunitario y hacía parte del Comité de Adulto Mayor de la vereda Chontaduro, desde donde participaba en procesos de acompañamiento y organización de la comunidad. Su asesinato generó consternación entre los habitantes de esta zona rural y llamados a las autoridades para esclarecer el crimen.

La Alcaldía de Jamundí expresó sus condolencias a los familiares y allegados de la lideresa y manifestó que el municipio se encuentra de luto por su muerte. La administración destacó el trabajo que Gómez desarrollaba dentro del Comité de Adulto Mayor y acompañó a la familia en medio de la tragedia.

El homicidio también encendió nuevamente las alarmas sobre las condiciones de seguridad de los liderazgos sociales en Jamundí. La Defensoría del Pueblo había emitido en febrero de 2024 la Alerta Temprana de Inminencia 005 de 2024, en la que advirtió sobre el endurecimiento del control territorial y social ejercido por comisiones del Frente Jaime Martínez en la zona rural del municipio y pidió adoptar medidas urgentes para proteger a la población.

El contexto reciente resulta todavía más preocupante. Según reportes de medios regionales, el asesinato de Gómez ocurrió pocos días después del homicidio de Jefferson Maquerry Mamián, hijo de una integrante de la Mesa Municipal de Participación Efectiva de las Víctimas de Jamundí. Su cuerpo fue encontrado en el sector de Timba, en límites entre Valle del Cauca y Cauca, después de que presuntamente fuera sacado de su vivienda por hombres armados.

Con el asesinato de Cirlady Gómez, Indepaz reportó que ya son 101 los líderes sociales y defensores de derechos humanos asesinados en Colombia durante 2026. El crimen vuelve a poner sobre la mesa la situación de riesgo que enfrentan quienes desarrollan labores comunitarias en territorios afectados por la presencia y disputa de estructuras armadas.

En el caso de Jamundí, la Defensoría ha señalado que la presencia de grupos armados y las disputas por el control territorial generan riesgos particularmente graves para las comunidades rurales. La entidad ha identificado al Frente Jaime Martínez como uno de los actores que ejerce presión sobre la población en diferentes sectores del municipio.

Las autoridades adelantan ahora las investigaciones para establecer quién ordenó y ejecutó el asesinato de Cirlady Gómez y determinar si el crimen estuvo relacionado con su actividad comunitaria. Por el momento, no existe una atribución oficial de responsabilidad por el homicidio.

Mientras avanzan las investigaciones, familiares, vecinos y organizaciones comunitarias reclaman garantías de seguridad para los habitantes de la zona rural y medidas efectivas para evitar que la violencia continúe cobrando la vida de quienes trabajan por sus comunidades.

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