El mandatario colombiano relevó al director de la entidad estadística tras negarse a cuestionar los datos heredados de la administración de Gustavo Petro.


El presidente Abelardo de la Espriella tomó este lunes una decisión que sacudió al sector estadístico del país: retiró del cargo a Ricardo Valencia como director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). La salida se produjo tras las declaraciones del funcionario en las que descartó irregularidades en las cifras entregadas por la administración anterior, y ocurre a apenas siete días de la controvertida cancelación de la rueda de prensa mensual sobre inflación. Para reemplazarlo, el jefe de Estado, quien completa poco más de treinta días en la Casa de Nariño, nombró a Juan Manuel Alvarado.

De acuerdo con el pronunciamiento oficial de la Casa de Nariño, Valencia fue declarado insubsistente después de permanecer apenas tres semanas al frente de la institución. El comunicado sostiene que el ahora exdirector aseguró que no existían anomalías en los indicadores correspondientes a julio —el último mes de gestión del exmandatario Gustavo Petro— sin haber ordenado auditorías rigurosas previas. Cabe recordar que De la Espriella se negó a realizar el habitual empalme con el saliente Gobierno de izquierda, rompiendo con una tradición institucional que busca garantizar una transición ordenada entre administraciones.

En el texto divulgado, el Ejecutivo argumenta que resulta imperativo examinar con lupa la información heredada y asegurar que los datos que sustentan las decisiones estratégicas del país reflejen fielmente la situación económica y social. El comunicado también reprocha a Valencia haber desconocido la Directiva Presidencial 001, un lineamiento que el Gobierno describe como de obligatorio cumplimiento para todos sus funcionarios.

Esa directiva, que ha generado amplia controversia, exige que los altos cargos —incluidos los ministros— soliciten autorización a la oficina de Comunicaciones antes de pronunciarse en público, y les impide convocar ruedas de prensa salvo que se trate de asuntos estratégicos con visto bueno previo. Trascendió incluso que existe una instrucción interna para dar prioridad a «medios amigos». La política ha desatado cuestionamientos sobre la libertad de prensa y el hermetismo comunicacional del Ejecutivo, al punto que los periodistas ya enfrentan enormes obstáculos para obtener respuestas básicas de las carteras ministeriales, sin posibilidad de repreguntar, contrastar ni ampliar los datos oficiales.

Justo una semana atrás, el DANE suspendió a última hora la presentación mensual de resultados de inflación. Si bien el dato fue publicado en el horario previsto y acompañado por un video en el que Valencia daba explicaciones, no hubo ninguna comparecencia pública. Según reportó La Silla Vacía, la cancelación se dio por orden directa de Palacio, al considerarse que la rueda de prensa contravenía la mencionada directiva. El caso reviste especial gravedad porque, por mandato legal, el DANE cuenta con «independencia técnica y profesional» frente al Gobierno, lo que le otorga autonomía para definir cómo comunica sus resultados.

Diversos analistas recordaron que la ley de estadística consagra que quienes producen las cifras oficiales deben decidir de manera libre y sin presiones políticas o externas todo lo relacionado con la elaboración, producción y divulgación de la información, incluidas las fuentes, las definiciones, las metodologías y hasta el calendario y formato de publicación.

Exdirectores del DANE de administraciones tanto de derecha como de izquierda salieron rápidamente a defender la autonomía de la entidad. Entre las voces destacadas figuran Piedad Urdinola, quien logró sostenerse durante los cuatro años del Gobierno Petro en medio de una alta rotación ministerial; Juan Daniel Oviedo, que dirigió el organismo durante el mandato del conservador Iván Duque (2018-2022); y César Caballero, quien encabezó el DANE bajo la presidencia de Álvaro Uribe (2002-2010). Caballero advirtió que la salida del director dejará un vacío con consecuencias adversas tanto en la comunicación estratégica de la entidad como en la cultura estadística nacional y en la confianza sobre las cifras oficiales.

Oviedo, cuya figura ganó gran notoriedad al frente del DANE y quien fue fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia en la primera vuelta de las presidenciales, escribió una columna durante el fin de semana en la que defendió la validez de las cifras de inflación de agosto, señalando que no hay base para dudar de su integridad. En cambio, pidió que se explique quién ordenó cancelar la rueda de prensa, cuáles fueron las razones y cómo podrán en adelante los medios y la ciudadanía interpelar a los responsables técnicos.

Por su parte, Urdinola manifestó que los tres directores previos completaron íntegramente los períodos presidenciales correspondientes, algo que lamentablemente no ocurrirá con esta administración, y expresó su expectativa de que se respete el trabajo técnico, transparente e independiente del organismo.

En el mismo comunicado en el que anunció la destitución, el Gobierno De la Espriella aseguró que garantizará la independencia técnica del DANE, aunque puntualizó que esa autonomía no puede servir de pretexto para que el directivo del organismo asuma posturas políticas ni actúe por fuera de los lineamientos generales de la administración.

 

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