El mandatario brasileño lanzó una crítica contra la familia Bolsonaro al afirmar que Brasil ocupa el segundo lugar en sus prioridades, mientras que Estados Unidos sería su principal referencia.
El senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro y candidato derrotado en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, ha dejado el país con destino a Estados Unidos. El Departamento de Estado estadounidense confirmó este martes que otorgará visados de entrada a él y a su familia, lo que sella de manera oficial la salida del líder de ultraderecha tras una jornada marcada por rumores, negaciones iniciales y la confirmación posterior de personas de su entorno cercano.
La fuga se produce en el marco de la más reciente investigación judicial que pesa sobre el político. El ministro del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes le había otorgado el lunes un plazo de 24 horas para entregar todos sus pasaportes, ante su presunta participación en una trama de blanqueo de capitales vinculada a apuestas digitales en línea. La medida se basó, entre otros elementos, en declaraciones previas de su hermano Eduardo Bolsonaro (residente en Estados Unidos), quien había sugerido que Flávio también debería abandonar el país en caso de derrota.
Vencer el plazo en la mañana de este martes sin que el senador cumpliera la orden, la Policía Federal anuló la vigencia de sus documentos de viaje brasileños, incluido el pasaporte diplomático que posee por su condición de parlamentario. Flávio Bolsonaro cuenta además con pasaporte italiano, lo que habría facilitado su desplazamiento. Fuentes cercanas al clan y reportes de medios brasileños e internacionales coincidieron en que el político ya se encontraba en territorio estadounidense o en ruta hacia allí, con Florida como uno de los posibles destinos mencionados.
El presidente reelecto Luiz Inácio Lula da Silva lamentó la decisión del rival. “Podría haberse quedado y demostrar que las acusaciones en su contra no son ciertas”, declaró. En tono irónico, aludió a los estrechos lazos del clan Bolsonaro con la administración de Donald Trump: “Brasil es su segundo hogar; su primer hogar es Estados Unidos”.
La orden de entrega de pasaportes había sido revelada el propio lunes por Flávio Bolsonaro a través de un video. En él, el senador aseguraba de forma enfática que no huiría bajo ninguna circunstancia y que entregaría los documentos para defenderse de lo que calificó como “una farsa” y “un claro intento de intimidación”. Afirmaba entonces que su intención era permanecer en el país para ejercer como líder de la oposición a Lula tras la “inesperada” derrota del domingo. “Mi lugar está al lado del pueblo brasileño, enfrentando los desafíos del país”, sostuvo en ese mensaje.
El contexto electoral agrava el impacto político de la salida. Flávio Bolsonaro había triunfado en la primera vuelta del 4 de octubre y mostraba plena confianza en la victoria final. Las encuestas lo respaldaban y la historia electoral brasileña jugaba a su favor: hasta entonces, todos los candidatos que ganaban el primer turno revalidaban el triunfo en el balotaje. Sin embargo, el domingo se produjo la histórica remontada de Lula, que dejó “noqueados” a los bolsonaristas y truncó las aspiraciones dinásticas de la familia.
El juez Alexandre de Moraes, el mismo magistrado que impulsó el proceso que culminó con la condena de Jair Bolsonaro por tentativa de golpe de Estado, no demoró en actuar. Horas después de confirmada la derrota, avanzó contra el hijo mayor.
El director de campaña de Flávio, Rogério Marinho, llegó a negar inicialmente a algunos medios que hubiera huido. Con el paso de las horas, sin contacto posible con el senador y sin información sobre su paradero, finalmente personas de su círculo más cercano reconocieron la partida ante la prensa brasileña.
La investigación que originó la restricción de viaje apunta a una presunta red de blanqueo de dinero a través de plataformas de apuestas en línea. Según la pesquisa, Flávio estaría implicado mediante su amigo, el abogado Willer Tomaz, cuyas empresas y movimientos financieros (incluyendo cuentas offshore y vínculos con casas de apuestas) están bajo la lupa. Ambos niegan cualquier irregularidad. Moraes también prohibió el contacto entre ellos y ordenó otras medidas cautelares.
Flávio Bolsonaro había acusado al magistrado de motivaciones puramente políticas apenas horas después del resultado electoral. La salida del país, en desacato a la orden del STF, abre ahora un nuevo capítulo de tensión institucional y diplomática.
Mientras las autoridades brasileñas investigan las circunstancias exactas de la partida y el estatus de sus documentos, el Departamento de Estado de EE.UU. facilitará el ingreso del senador y su familia.
La decisión de abandonar Brasil marca un punto de inflexión para el bolsonarismo tras la derrota y deja en suspenso el rol que Flávio pretendía desempeñar como principal figura de la oposición. La información continúa en desarrollo a medida que se confirman detalles sobre su ubicación y posibles solicitudes de asilo o protección en territorio estadounidense.

