El alcalde de esta población, César Cerón,  pidió al mundo que por favor ayuden a detener la confrontación armada para así proteger a las comunidades.



El municipio de Suárez, en el norte del departamento del Cauca, enfrenta una nueva escalada de violencia que mantiene en alerta a las comunidades y a las autoridades locales. Los recientes hechos de sangre, las acciones con explosivos en las carreteras y las amenazas contra la misión médica aumentan la preocupación de una población que reclama garantías para vivir en paz.

Por eso, desde la Administración Municipal se elevó un llamado urgente al Gobierno Nacional y a los actores armados para que cesen las acciones violentas y se respete la vida de los habitantes, así como el funcionamiento de los servicios esenciales, especialmente la atención en salud.

Uno de los episodios más graves ocurrió cuando hombres armados llegaron al hospital local y asesinaron a un paciente que se encontraba en la sala de urgencias. El ataque se produjo después de que una ambulancia que trasladaba a una persona en delicado estado de salud hacia Cali fuera interceptada por desconocidos, quienes obligaron al conductor a detenerse y abrieron el vehículo para verificar quién era transportado.

Según el relato entregado por las autoridades de esta población, aproximadamente diez minutos después de la interceptación, los hombres armados llegaron al centro asistencial y dispararon contra una persona que permanecía en urgencias.

La Alcaldía rechazó categóricamente estos hechos y advirtió sobre la gravedad de que un establecimiento de salud, destinado a proteger la vida, se convierta en escenario de una acción violenta. La situación también encendió las alarmas por el riesgo al que están expuestos los pacientes, los trabajadores sanitarios y quienes necesitan trasladarse a otros municipios para recibir atención especializada.

La violencia generó una serie de consecuencias directas en la prestación de los servicios médicos. De acuerdo con la información suministrada por la Administración Municipal, parte del personal de salud se ha negado a regresar a sus labores por razones de seguridad, por lo que el hospital opera con capacidad reducida.

Actualmente, trabajadores que residen en el casco urbano continúan apoyando la atención inicial de urgencias, mientras se coordinan alternativas para garantizar la asistencia a quienes lleguen en condiciones delicadas.

La administración local explicó que se trabaja en un plan de contingencia con el acompañamiento de organismos como la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo. Entre las medidas contempladas está la remisión de pacientes hacia los hospitales de Timba, en jurisdicción de Buenos Aires, y del municipio de Buenos Aires, cuando la complejidad de los casos lo requiera.

También se evalúa la realización de jornadas de salud articuladas para evitar que las comunidades queden desprotegidas mientras se recuperan las condiciones necesarias para el retorno del personal médico.

La Alcaldía insistió en que los habitantes de Suárez no pueden terminar pagando las consecuencias de la violencia con la pérdida o reducción de servicios fundamentales. Por ello, pidió que se establezcan garantías concretas para que médicos, enfermeros y demás trabajadores sanitarios puedan desempeñar sus funciones sin temor a sufrir agresiones.

A esta situación se suma la activación de una carga explosiva en la vía que comunica el casco urbano de Suárez con el corregimiento de La Betulia, donde la detonación dejó un enorme cráter y afectaciones en la carretera.

El hecho representa un nuevo golpe para la movilidad de los habitantes, que dependen de este corredor para sus desplazamientos y el transporte de productos, además de las actividades cotidianas que conectan a las comunidades rurales con la cabecera municipal.

La afectación vial incrementa la preocupación por las dificultades que podrían presentarse para atender emergencias, movilizar pacientes y garantizar el abastecimiento de las poblaciones que utilizan este trayecto.

La explosión se suma a una serie de hechos violentos que mantienen bajo presión a esta zona del norte del Cauca, donde las comunidades reclaman protección efectiva y acciones que permitan recuperar la tranquilidad.

Ante este panorama, la Administración Municipal reiteró su llamado al Gobierno Nacional para que adopte medidas concretas frente a la crisis de seguridad y defina una respuesta integral para Suárez, tanto en materia de protección de la población como en la recuperación de los servicios públicos afectados por la violencia.

La petición también apunta a que el municipio reciba una atención especial, teniendo en cuenta los años de confrontaciones armadas que han golpeado a sus habitantes y las dificultades que persisten para consolidar condiciones de desarrollo y convivencia.

El mensaje de las comunidades es que la población civil no puede continuar atrapada en medio de la confrontación, ni los hospitales, las ambulancias y las carreteras pueden seguir expuestos a ataques que ponen en peligro la vida y limitan el acceso a derechos fundamentales.

Los habitantes esperan que las instituciones competentes actúen de manera coordinada, que se garantice la seguridad del personal sanitario y que se adopten medidas para recuperar la movilidad en los corredores afectados.

Mientras avanzan las gestiones de las autoridades y organismos de socorro, Suárez enfrenta las consecuencias de una violencia que golpea simultáneamente la seguridad, la salud y la movilidad. La exigencia de la comunidad es clara: que se detenga la guerra, se respete a la población civil y se devuelva la tranquilidad a un municipio que reclama condiciones para vivir sin miedo.

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