El vehículo fue interceptado en la vía Villa Rica-Jamundí. Los trabajadores fueron obligados a descender; el conductor fue llevado por los asaltantes y liberado horas después en una zona rural.
Un nuevo hecho de inseguridad en el norte del Cauca encendió las alarmas del sector empresarial y de las comunidades. La noche del miércoles 28 de octubre, desconocidos que se movilizaban en un automóvil interceptaron un bus que transportaba trabajadores de un ingenio azucarero en la vía que comunica a Villa Rica con Jamundí, en límites entre Cauca y Valle del Cauca.
De acuerdo con la denuncia pública hecha este jueves por la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar de Colombia (Asocaña), los asaltantes obligaron a los ocupantes del vehículo a descender, se apoderaron del bus y se llevaron al conductor. La retención del trabajador generó alarma por su integridad; sin embargo, el gremio informó que fue liberado durante la madrugada del jueves en una zona rural.
Hasta el momento no se han conocido detalles precisos sobre las circunstancias en que ocurrió la retención ni sobre las condiciones de su liberación. Las autoridades deberán establecer cómo se produjo el asalto, identificar a los responsables y avanzar en las investigaciones para esclarecer el caso.
Asocaña y los ingenios azucareros expresaron su solidaridad con los trabajadores afectados y rechazaron cualquier hecho de violencia que ponga en riesgo la vida y la integridad de los ciudadanos. Además, presentaron un balance de las afectaciones sufridas por trabajadores del sector durante 2026: cinco personas han resultado heridas, una fue asesinada y otras siete han sido víctimas de secuestro.
Frente a este panorama, el gremio hizo un llamado al Gobierno Nacional y a las autoridades regionales para que adopten medidas que permitan restablecer las condiciones de seguridad en el norte del Cauca y garantizar el derecho al trabajo y a la libre movilidad. Asocaña insistió en que proteger el aparato productivo es fundamental para la recuperación económica y social de la zona, de la que dependen empleos, ingresos y el sustento de miles de familias.
El robo del bus también aumentó el malestar entre habitantes de Villa Rica, quienes han manifestado su preocupación por los hechos delictivos y reclaman respuestas concretas de las autoridades municipales. Las críticas se han dirigido a la alcaldesa y a la Secretaría de Gobierno, a quienes algunos ciudadanos les exigen medidas efectivas frente a la situación. Incluso, sectores de la comunidad han pedido la renuncia de la secretaria de Gobierno como muestra de inconformidad por la respuesta institucional en materia de seguridad.
Los reclamos apuntan a la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, mejorar los controles y ofrecer mayores garantías a trabajadores, transportadores, comerciantes y demás ciudadanos que utilizan las vías del municipio. Mientras tanto, se espera que las autoridades competentes entreguen información sobre los avances de la investigación y las medidas que se adoptarán para evitar que hechos similares vuelvan a presentarse.
El caso deja nuevamente sobre la mesa la urgencia de reforzar la seguridad en el norte del Cauca, proteger a la población y garantizar que los trabajadores puedan desplazarse sin poner en riesgo su vida. La comunidad y el sector azucarero esperan acciones que permitan esclarecer este hecho y enfrentar las amenazas que afectan la tranquilidad y la actividad económica de la región.

