Nacido en Pasto, Nariño, el 9 de julio de 1948, fue guerrillero, negociador de paz, candidato presidencial, ministro, alcalde, gobernador y senador.
Antonio José Navarro Wolff construyó una trayectoria política atravesada por la guerra, la negociación, la reconciliación y la participación democrática. Su nombre quedó ligado a algunos de los acontecimientos más importantes de la historia contemporánea de Colombia, especialmente al proceso que permitió el tránsito del Movimiento 19 de Abril (M-19) de la lucha armada a la política legal.
Nació en Pasto, capital de Nariño, el 9 de julio de 1948. Fue ingeniero sanitario de la Universidad del Valle, institución en la que obtuvo su título profesional en 1972 y donde también ejerció como docente. Posteriormente adelantó estudios de especialización en Ingeniería del Medio Ambiente en la Universidad de Loughborough, en Inglaterra.
Antes de convertirse en uno de los dirigentes políticos más reconocidos del país, desarrolló actividades académicas y profesionales relacionadas con la ingeniería, la investigación y la docencia universitaria. Sin embargo, durante la década de los setenta tomó un camino que cambiaría definitivamente su vida: se incorporó al M-19.
En 1974 ingresó a esta organización guerrillera, en la que fue ascendiendo hasta convertirse en uno de sus principales dirigentes y segundo comandante, después de Carlos Pizarro Leongómez.
Durante los años ochenta participó en los acercamientos y negociaciones de paz con el gobierno del entonces presidente Belisario Betancur. Los diálogos adelantados entre 1984 y 1985 no consiguieron consolidar una salida negociada al conflicto y el país continuó enfrentando un escenario de confrontación.
Uno de los episodios más dramáticos de su vida ocurrió en mayo de 1985, cuando fue víctima de un atentado con granada en una cafetería de Cali. El artefacto explosivo le provocó heridas de extrema gravedad y obligó a los médicos a amputarle la pierna izquierda. También sufrió lesiones que afectaron su capacidad para hablar.
Su recuperación requirió atención médica en México y Cuba. A pesar de las secuelas físicas, Navarro Wolff regresó a la actividad política y continuó participando en las conversaciones que buscaban poner fin a la confrontación armada.
El 9 de marzo de 1990, el M-19 firmó el acuerdo de paz con el gobierno de Virgilio Barco y dejó las armas para incorporarse a la vida política legal. Sin embargo, pocas semanas después, el movimiento sufrió uno de sus golpes más dolorosos: el asesinato de Carlos Pizarro, ocurrido el 26 de abril de ese mismo año, cuando era candidato presidencial.
Tras la muerte de Pizarro, Navarro Wolff asumió la candidatura presidencial de la Alianza Democrática M-19 y se convirtió en uno de los principales representantes del proceso de reincorporación política de los antiguos integrantes de esa organización.
En 1991 llegó uno de los momentos más importantes de su carrera: fue elegido como uno de los tres presidentes de la Asamblea Nacional Constituyente, responsabilidad que compartió con Horacio Serpa Uribe y Álvaro Gómez Hurtado.
Desde ese escenario participó en las discusiones, acuerdos y decisiones que dieron origen a la Constitución Política promulgada el 4 de julio de 1991, documento que transformó la organización institucional del país y amplió los mecanismos de participación ciudadana y reconocimiento de derechos.
Su presencia en la dirección de la Constituyente representó también un hecho significativo para la historia política colombiana: un antiguo comandante guerrillero participaba, desde la institucionalidad, en la construcción de las nuevas reglas democráticas de la nación.
La reincorporación de Navarro Wolff a la vida institucional continuó con su participación en el gobierno nacional. Durante la administración del presidente César Gaviria fue nombrado ministro de Salud en 1990.
Posteriormente regresó a su región de origen y asumió la Alcaldía de Pasto entre 1995 y 1997, periodo durante el cual desarrolló una administración que recibió reconocimientos nacionales por su gestión y sus iniciativas de participación ciudadana.
En 1998 llegó a la Cámara de Representantes por Bogotá y posteriormente ocupó una curul en el Senado de la República. Su actividad legislativa se extendió durante varios periodos y estuvo relacionada con diferentes sectores y movimientos políticos.
Uno de los capítulos más importantes de su trayectoria regional comenzó en 2008, cuando asumió la Gobernación de Nariño, cargo que desempeñó hasta 2011. Durante ese periodo impulsó iniciativas de participación comunitaria, diálogo social y construcción de políticas públicas desde los territorios.
También hizo parte de la administración distrital de Bogotá, donde se desempeñó como secretario de Gobierno durante la Alcaldía de Gustavo Petro, en 2012.
Años después regresó al Senado para el periodo legislativo 2014-2018, con el aval de la Alianza Verde, colectividad en cuya consolidación y orientación política también tuvo participación.
La vida de Antonio Navarro Wolff estuvo marcada por profundas contradicciones y transformaciones de la historia colombiana. Pasó de integrar una organización insurgente a participar en un proceso de paz, convertirse en constituyente y ejercer responsabilidades en las principales instituciones democráticas.
Su trayectoria también estuvo acompañada de debates y controversias por su pasado en el M-19, organización responsable de acciones armadas que marcaron la historia nacional. Sin embargo, su posterior participación en la desmovilización y en la construcción de la institucionalidad de 1991 lo convirtió en una figura central de la transición política de aquella época.
Antonio Navarro Wolff falleció el 1 de noviembre de 2026, a los 78 años, dejando una extensa trayectoria que atravesó más de cinco décadas de la vida pública colombiana.
Para Nariño, su tierra natal, su historia también representa la de un dirigente pastuso que llegó a ocupar escenarios decisivos del poder nacional y que participó en uno de los procesos políticos más trascendentales de Colombia: la construcción de la Constitución que hoy continúa rigiendo al país.

