William Galíndez habría sido atacado por integrantes de esa guerrilla después de lanzarles piedras durante un episodio relacionado con su condición de salud mental.
Un nuevo hecho de violencia contra la población civil fue denunciado por comunidades campesinas del municipio de La Vega, en el sur del Cauca. Esta vez, la víctima fue William Galíndez, un ciudadano que, según habitantes de la zona, padecía esquizofrenia y murió después de resultar herido por disparos realizados por presuntos integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
El episodio ocurrió el miércoles 4 de noviembre en la vía que comunica el casco urbano de La Vega con la vereda El Recreo. De acuerdo con las versiones entregadas por líderes sociales, varios integrantes de esa organización armada se desplazaban a pie por el sector cuando se encontraron con Galíndez.
Los campesinos explicaron que el hombre era conocido en la localidad por su condición de salud mental y que, durante uno de sus episodios, comenzó a arrojar piedras contra los guerrilleros. Sin embargo, la reacción de los hombres armados habría terminado en una agresión que le costó la vida.
Los denunciantes también señalaron que, antes de este encuentro, los integrantes del ELN habían sostenido una reunión con habitantes de la población, durante la cual supuestamente comunicaron disposiciones que debían acatar las comunidades, entre ellas portar un carné y aparecer en los registros elaborados por esa estructura ilegal.
Según el testimonio de los líderes campesinos, después de recibir las pedradas, los integrantes de la guerrilla detuvieron su recorrido y uno de los responsables del grupo habría ordenado a otro de los hombres que se acercara a la víctima para intimidarla con disparos de fusil.
La situación fue advertida por otro residente de La Vega, quien conocía a Galíndez y sabía que padecía un trastorno mental. Al observar lo que estaba sucediendo, habría intervenido para pedirles a los armados que no lo atacaran.
“Un habitante que sabía de la enfermedad de la víctima gritó que no lo matara, que él padecía de locura. Pero la respuesta del subversivo fue amenazar al que intervino y luego disparar contra la carretera”, relataron los representantes comunitarios.
En medio de esa situación, los disparos realizados contra el suelo habrían rebotado y alcanzado al ciudadano. Las heridas sufridas terminaron provocándole la muerte, según la reconstrucción de los hechos entregada por los líderes sociales.
El caso provocó rechazo entre los habitantes de esta zona del Macizo Colombiano, quienes cuestionaron la actuación de los integrantes de la organización armada frente a una persona que, por su condición de salud, se encontraba en una situación especial de vulnerabilidad.
Tras conocerse el fallecimiento de William Galíndez, la Junta de Acción Comunal y la comunidad campesina emitieron un pronunciamiento para expresar su rechazo al crimen y lamentar la pérdida de uno de los habitantes del territorio.
En el documento, los representantes comunitarios señalaron que lo ocurrido deja una familia de luto y aumenta la preocupación de la población frente a los hechos de violencia y las presiones que se presentan en esta región del departamento.
De igual manera, hicieron un llamado a los grupos armados que tienen presencia en el territorio para que respeten la vida, la integridad y los derechos de quienes habitan las zonas rurales.
La comunidad insistió en que las familias campesinas están dedicadas a sus actividades cotidianas y a trabajar por el bienestar de sus territorios, por lo que no deben convertirse en víctimas de las disputas ni de las imposiciones de las organizaciones armadas.
La muerte de Galíndez deja nuevamente en evidencia la preocupación de los habitantes del Macizo Colombiano por las condiciones de seguridad en sus comunidades y por el impacto que las actuaciones de los grupos armados tienen sobre la población civil.

