Esta es la respuesta de los trabajadores del agro del sur del departamento ante la reanudación de las fumigaciones en esta parte del país.


Las comunidades campesinas asentadas en la Cordillera del Patía expresaron su rechazo contundente al anuncio del Gobierno Nacional sobre el inicio de fumigaciones con glifosato durante el primer semestre de 2026 en sus territorios.  La inconformidad surgió luego de que el Ministerio de Defensa Nacional y la Unidad de Antinarcóticos de la Policía Nacional notificaran oficialmente al alcalde de Patía, Jhon Jairo Fuentes, sobre la reactivación de esta estrategia.

El pronunciamiento se realizó en el marco de una asamblea campesina desarrollada el lunes 19 de enero en el corregimiento de La Fonda, encuentro del que resultó una Carta de Intención y Manifiesto Público Urgente, respaldado por organizaciones sociales, juntas de acción comunal y comunidades rurales de la región. El proceso fue liderado por la Asociación Campesina Agroambiental de la Cordillera del Patíí, Agropatía.

En el documento, las comunidades denunciaron el incumplimiento reiterado de los compromisos adquiridos por el Estado, en especial aquellos relacionados con los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). Asimismo, calificaron la reactivación de las fumigaciones con glifosato como una medida que pone en riesgo la salud de la población, afecta gravemente el medio ambiente y amenaza la soberanía alimentaria del territorio.

El manifiesto advierte que la falta histórica de inversión social, infraestructura vial, acceso a mercados, servicios básicos y alternativas productivas reales ha llevado a miles de familias campesinas a depender del cultivo de hoja de coca como una economía de subsistencia. En ese sentido, rechazaron la estigmatización del campesinado y reiteraron su voluntad de avanzar hacia economías legales, siempre y cuando se garantice una sustitución concertada, acompañada de una reforma agraria integral.

Entre las principales exigencias dirigidas al Gobierno Nacional, las comunidades solicitaron la suspensión inmediata y definitiva de cualquier tipo de aspersión con glifosato, así como la implementación efectiva de políticas de desarrollo rural que incluyan acceso a la tierra, inversión en infraestructura, servicios públicos dignos y un enfoque diferencial que reconozca el papel fundamental de la mujer campesina.

De igual manera, hicieron un llamado a la Gobernación del Cauca para que actúe como garante político de este proceso, y a la Alcaldía de Patía para que asuma un rol activo como vocera permanente ante las instancias departamentales y nacionales.

Finalmente, las comunidades solicitaron el acompañamiento de la comunidad internacional para la verificación del cumplimiento de los acuerdos de paz y de los compromisos adquiridos por el Estado en el territorio.

“El campesinado no se opone a la paz ni a la sustitución, pero rechaza medidas que profundizan la pobreza y el conflicto. Estamos dispuestos al diálogo, pero no al suicidio económico”, concluye el manifiesto, reiterando el llamado a una salida concertada, estructural y sostenible para el campo patiano.

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