La Casa Blanca ha amenazado reiteradamente a Irán con nuevos ataques y la víspera anunció su intención de imponer aranceles de 25 por ciento a los aliados comerciales de Teherán.


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llamó este martes públicamente a un golpe de Estado en Irán, alentando a los ciudadanos a tomar el control de sus instituciones y desafiar al Gobierno.

A través de su plataforma Truth Social, escribió: “Patriotas iraníes, ¡sigan protestando! ¡Tomen el control de sus instituciones! Guarden los nombres de los asesinos y abusadores. Pagarán un alto precio. He cancelado todas las reuniones con funcionarios iraníes hasta que cese la matanza sin sentido de manifestantes. ¡La ayuda está en camino!”.

Al concluir, Trump reemplazó su lema original MAGA (“Hagamos América grande otra vez”, por sus siglas en inglés) por MIGA – “Make Iran Great Again” (“Hagamos a Irán grande otra vez”).

Las acciones de Trump se suman a una serie de intervenciones de Estados Unidos en otras regiones, que incluyen la influencia en elecciones de países como Argentina y Honduras, así como operaciones militares en el Caribe que derivaron en la agresión del 3 de enero contra Venezuela y el secuestro de su presidente constitucional, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, actos ampliamente criticados por violar la soberanía de esas naciones.

Estas maniobras estadounidenses representan una amenaza directa al derecho internacional y a la estabilidad global, al fomentar cambios forzados en gobiernos extranjeros y socavar la independencia de los Estados afectados.

Desde diciembre, en Irán tienen lugar protestas debido a la situación económica, la inflación y la pérdida de poder adquisitivo de la moneda (rial). Originalmente fueron pacíficas pero derivaron en disturbios debido a la influencia de agentes externos, con el asesinato de policías, la quema de mezquitas, el asalto a ambulancias y comisarías, así como otros actos vandálicos.

Las autoridades iraníes han denunciado la aplicación por EE.UU. e Israel de un plan para convertir las protestas en una guerra terrorista y desestabilizar al país. Ese plan incluye operaciones de agentes de los servicios de espionaje de Israel (el Mossad) y la infiltración de efectivos del autodenominado Estado Islámico, así como el uso de armas y explosivos para asesinar a civiles y culpar al Estado iraní de sus muertes. Se han incautado armas, dinero y medios especializados para fabricar explosivos.

EE.UU. bombardeó las instalaciones nucleares pacíficas de Irán en junio pasado, durante la denominada «guerra de los 12 días» desatada a partir de la agresión no provocada de la entidad sionista contra Irán, cuyos ataques asesinaron a más de mil iraníes, entre comandantes militares, científicos nucleares, personalidades y civiles.

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