La administración municipal lamentó profundamente lo ocurrido y reiteró su solidaridad y respaldo a las familias y seres queridos de las víctimas en medio de este difícil momento.



La Alcaldía de Ocaña decretó tres días de duelo en este municipio tras el trágico accidente aéreo ocurrido en zona rural del municipio de La Playa de Belén, en el departamento de Norte de Santander, hecho que dejó como saldo la muerte de las 15 personas que se movilizaban en la aeronave.

La medida quedó establecida mediante el Decreto N.° 012 del 28 de enero de 2026, como un acto de solidaridad y respeto con las víctimas y sus familias. Durante este periodo de duelo, las banderas del municipio, del departamento y de la Nación permanecerán izadas a media asta en el Palacio Municipal y en las entidades descentralizadas, como símbolo de luto y homenaje a los fallecidos.

Desde la administración municipal se expresaron sentidas condolencias y se reiteró el acompañamiento institucional a los familiares y allegados de las víctimas, en medio del profundo dolor que embarga no solo a Ocaña, sino a varias regiones del país afectadas por esta tragedia.

El accidente se registró el miércoles 28 de enero, cuando la aeronave que cubría la ruta Cúcuta–Ocaña se precipitó a tierra en una zona rural de La Playa de Belén. Con el paso de las horas y mientras avanzan las labores de rescate e investigación, las autoridades han ido revelando detalles de este siniestro que vuelve a poner en evidencia los riesgos de la aviación en zonas de compleja geografía y condiciones climáticas cambiantes.

La aeronave, en la que viajaban 13 pasajeros y dos tripulantes, permaneció desaparecida por más de tres horas, lo que generó una intensa operación de búsqueda. Finalmente, habitantes de la vereda Curasica reportaron el hallazgo de los restos del avión en una zona montañosa de difícil acceso, lo que permitió a los organismos de socorro ubicar el lugar del impacto.

Según información oficial, el vuelo despegó del Aeropuerto Internacional Camilo Daza a las 11:42 de la mañana y tenía previsto aterrizar en el aeropuerto Aguas Claras de Ocaña hacia las 12:05 del mediodía. No obstante, a las 11:54 a. m. se perdió todo contacto con la torre de control, lo que activó de inmediato los protocolos de emergencia.

Las primeras labores de búsqueda aérea se vieron seriamente obstaculizadas por la presencia de densa niebla y condiciones meteorológicas adversas. Así lo relató Libardo Ascanio, campesino de la vereda y uno de los primeros en llegar al sitio del siniestro, quien aseguró que la visibilidad era prácticamente nula. “Ellos trataron con la niebla y pasaron un filo, y yo creo que se vinieron abajo; la montaña estaba completamente tapada”, expresó en declaraciones a Caracol Radio.

Estas condiciones han llevado a que expertos consideren el factor climático como la principal hipótesis del accidente; sin embargo, las autoridades han sido enfáticas en señalar que aún no existe una causa oficial establecida y que será la investigación técnica la que determine con precisión qué originó esta tragedia aérea que enluta al país.

La Aeronáutica Civil entregó nuevos detalles sobre la aeronave que se accidentó, confirmando que se trataba de un Beechcraft 1900, identificado con la matrícula HK-4709, un avión fabricado en el año 1995 y operado por la empresa Searca, dedicada a la prestación de vuelos chárter en el país.

El director técnico de Investigación de Accidentes de la Aerocivil, Álvaro Bello, informó que la aeronave registraba cerca de 32.000 horas de vuelo, mientras que sus motores acumulaban aproximadamente 28.000 y 31.000 horas, respectivamente. De acuerdo con el funcionario, estos registros se encontraban dentro de los parámetros establecidos para su operación.

Bello aclaró además que el avión contaba con certificación de aeronavegabilidad vigente y cumplía con todos los permisos y requisitos exigidos por la normatividad aeronáutica para realizar el vuelo. También indicó que ya fueron determinadas las coordenadas exactas del impacto, así como la altitud en la que quedaron los restos de la aeronave, en una zona caracterizada por condiciones climáticas complejas y presencia constante de niebla.

Hasta el momento, según precisó la Aeronáutica Civil, no existe registro de una llamada de emergencia o comunicación previa que alertara sobre una situación anómala antes del accidente, un aspecto que sigue siendo materia de análisis dentro de la investigación.

En cuanto a las labores en el lugar del siniestro, Bello señaló que estas se adelantan con el apoyo del Ejército Nacional, la Policía Nacional y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, entidades que trabajan de manera articulada para facilitar el acceso a la zona y asegurar el levantamiento de evidencias. “En esta fase del proceso estamos concentrados en la recolección de toda la información posible a partir de los restos de la aeronave”, explicó el funcionario.

El directivo confirmó igualmente que ya fueron recuperados los grabadores de datos de vuelo y de voz de cabina, conocidos como las cajas negras, elementos fundamentales para la investigación técnica. Estos dispositivos serán sometidos a análisis especializados que permitirán reconstruir los momentos previos al accidente y establecer con mayor precisión las circunstancias en las que se desarrolló el vuelo.

De manera paralela, el portal especializado Flight Radar reveló que la aeronave había cumplido varios trayectos el mismo día del accidente, así como vuelos en jornadas anteriores, sin que se hubieran reportado incidentes o anomalías operativas, información que también será tenida en cuenta por los investigadores.

Las autoridades reiteraron que el proceso investigativo continúa y que solo tras el análisis completo de la información técnica será posible determinar las causas oficiales de este trágico accidente aéreo.

 

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