El ataque sucedió en las veredas Obando y Cinco y Seis, como bien confirmaron líderes sociales de esta población.
Un nuevo hecho de violencia sacude al norte del Cauca. En zona rural del municipio de Guachené, un ataque armado dejó tres personas muertas, entre ellas dos adultos mayores, según denunciaron comunidades de esta región del departamento.
De acuerdo con versiones preliminares entregadas por líderes sociales, el hecho ocurrió al interior de un establecimiento comercial ubicado en la vereda Obando, a unos 30 minutos del casco urbano. En medio del ataque también resultó herido un joven que se encontraba en el lugar.
Testimonios de la comunidad señalan que varios hombres armados irrumpieron en el sitio y abrieron fuego de manera indiscriminada contra quienes estaban allí. Dos personas murieron en el lugar, mientras que otra quedó gravemente herida. Tras el ataque, los agresores huyeron, presuntamente luego de apoderarse de algunos objetos de valor.
Habitantes de la zona auxiliaron a los heridos y los trasladaron a un centro asistencial. Sin embargo, pese a los esfuerzos, uno de los adultos mayores falleció minutos después de ingresar al hospital, elevando a tres el número de víctimas mortales.
Posteriormente, unidades de la Sijín de la Policía confirmaron la identidad de las víctimas: Olver Carabalí, de 70 años; Fanor Carabalí, de 57; y James Uriel Vivas Tróchez, de 66, todos residentes de la misma vereda donde ocurrió el hecho.
Tras lo sucedido, comunidades del norte del Cauca hicieron un llamado urgente a las autoridades nacionales e internacionales para que intervengan y frenen la ola de violencia que golpea a este municipio.
Según denunciaron, en los últimos meses se ha registrado un aumento de asesinatos selectivos, incluidos casos que involucran a jóvenes y menores de edad. Esta situación ha provocado el desplazamiento forzado de varias familias, así como constantes amenazas contra líderes sociales.
“El panorama es crítico, vivimos en medio de un ambiente de miedo permanente”, expresaron voceros comunitarios, quienes también señalaron que el hecho se registró en la noche del domingo 5 de abril.
Finalmente, líderes y habitantes coincidieron en que la población permanece prácticamente confinada por la violencia, con serias limitaciones para movilizarse y desarrollar sus actividades diarias, pese a la presencia de la fuerza pública en la zona.

