Jefe de seguridad de la Fiscalía , un ex policía y un investigador del CTI integraban banda de asaltantes Los Departamentales


Otro ejemplo de como la justicia y los héroes en Colombia se corrompen.  Un Jefe de seguridad de la Fiscalía integraba una banda de asaltantes que delinquía en una camioneta de la misma entidad, hoy es exfuncionario, pero en el momento de los ilícitos era funcionario de la Fiscalía General de la Nación.

El líder de esta peligrosa banda delincuencial era el exfuncionario, que para ese momento trabajaba en el lugar y se dedicaba a cometer hurtos en el departamento del Huila.

Esta banda era de lujo, pues estaba conformada por un expolicía y un investigador del CTI. Estas personas estaban al servicio de la organización criminal ‘Los departamentales’, con accionar delictivo en seis departamentos», dijo Luis Hernán Sierra, director de la Fiscalía en Huila.

“ Los Departamentales” se dedicaban a hurtar residencias, locales comerciales y compraventas, entre otros establecimientos. Los delitos se cometieron en diferentes partes del país entre 2018 y 2019.

Además, se les comprobó que en varios de los hechos usaron un vehículo de la Fiscalía.

El exjefe jefe de Seguridad de Sedes y Personas de la Seccional Huila, Héctor Engelberth Rodríguez Salazar; el exinvestigador del CTI de la unidad local de Campoalegre, Héctor Merardo Ramos Lozano y el expolicía Jeison Esteven Acosta Ibarra, fueron condenados a más de 7 años de prisión. También fue hallado penalmente responsable el particular Wilfredo Antonio Cruz Triana.

A ‘Los Departamentales’ se les imputan hurtos en seis departamentos del país, y se calculó que el monto de ilícito superó los 140’000.000 de pesos que estarían representados en joyas, mercancía, elementos de valor y dinero en efectivo. Estas acciones ilegales las habrían cometido entre el 2018 y 2019.

Las zonas afectadas por esta organización fueron: Neiva, Timaná, Gigante, Garzón, Tarqui y Pital (Huila). Igualmente, los departamentos de Caquetá en las ciudades de Florencia y San Vicente del Caguán; Ibagué (Tolima); Cali (Valle del Cauca); Bogotá y Girardot (Cundinamarca), Santa Marta (Magdalena) y Maicao (La Guajira).

Labores de policía judicial permitieron evidenciar como los condenados identificaban posibles objetivos a través de información entregada por cómplices quienes adelantaban actividades de seguimiento a las víctimas.

En esa labor entregaban datos de las zonas en que se podrían cometer los delitos, y así verificar las condiciones de seguridad y factores de vulnerabilidad de los inmuebles. Preferían que en los bienes no hubiera moradores al momento del hurto, que tuvieran poca vigilancia privada, ni alarmas o cámaras de seguridad.

Como parte de la logística los condenados planeaban las herramientas a utilizar, los roles que desempeñaría cada uno y la manera como se movilizarían hacia y desde los inmuebles objeto de hurto.

Al llegar a los blancos del ilícito se recurría a la modalidad de ventosa, llave maestra, factor de oportunidad, atraco, violación de cerraduras y de cajas fuertes. El objetivo era apoderarse de dinero en efectivo (moneda nacional o extranjera), objetos de valor y de mercancías de toda clase.

Las penas a purgar

Héctor Engelberth Rodríguez Salazar, adscrito a la Dirección de Protección y Asistencia, fue condenado a 84 meses de prisión por los delitos de concierto para delinquir, hurto simple, peculado por uso y asesoramiento ilegal.

Las otras tres personas fueron condenadas por concierto para delinquir y hurto simple, según sus responsabilidades.

Héctor Merardo Ramos Lozano, extécnico investigador II asignado a la unidad de Campoalegre, fue condenado a 66 meses de prisión. Obtuvo detención domiciliaria por razones de salud.

Jeison Esteven Acosta Ibarra, expolicía de la Sijín, fue condenado a 90 meses de prisión.

Wilfredo Antonio Cruz Triana, fue sentenciado a 90 meses de prisión.

 

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