Un mototaxista de Montería se convirtió en símbolo de solidaridad tras ofrecer transporte gratuito a familias afectadas por inundaciones, ayudando a evacuar personas y rescatar pertenencias en medio de la emergencia invernal.
En medio del desespero, las calles convertidas en ríos y el llanto de familias que intentaban rescatar lo poco que les quedaba, un mototaxista de Montería, Córdoba, decidió no ser un espectador más de la tragedia y terminó convirtiéndose en un ejemplo de solidaridad y humanidad en medio de la emergencia invernal.
El hombre, cuya identidad no ha sido confirmada oficialmente, no es influencer ni figura pública, menos un político en campaña. Tampoco cuenta con patrocinios ni reconocimiento mediático. Es, simplemente, un trabajador del rebusque que depende de su motocicleta para llevar el sustento diario a su hogar. Sin embargo, cuando vio cómo el agua avanzaba con fuerza y comenzaba a invadir viviendas, tomó una decisión que hoy es destacada por la comunidad.
Con la creciente afectando varios sectores de la capital cordobesa, el mototaxista improvisó un cartel con un pedazo de cartón y un marcador negro en el que escribió un mensaje claro y directo: “Servicio de moto gratis”. Desde ese momento inició un recorrido constante por las zonas más afectadas, ofreciendo transporte sin costo a quienes intentaban evacuar sus viviendas o rescatar sus pertenencias.
Testigos relatan que el conductor no descansó durante varias horas. Entre las aguas turbias y el barro que cubría las vías, trasladó mujeres con niños en brazos, adultos mayores con dificultades para movilizarse y vecinos exhaustos que caminaban con el agua hasta la cintura mientras trataban de salvar colchones, electrodomésticos, animales domésticos y documentos personales.
La creciente transformó barrios enteros en un pantano espeso donde el olor a barro y pérdida se mezclaba con los gritos de quienes luchaban por salvar lo indispensable. En medio de ese panorama, la motocicleta del trabajador se convirtió en un improvisado puente entre la angustia y la esperanza para decenas de familias.
Habitantes del sector recuerdan que, pese al riesgo y al desgaste físico, el mototaxista continuó prestando su servicio sin cobrar dinero ni solicitar combustible. Su único argumento, según narraron algunos vecinos, fue una frase sencilla que resumía su motivación: “No tengo plata para dar, pero tengo mi moto”.
La emergencia por inundaciones en Montería ha dejado múltiples afectaciones materiales, con familias que perdieron enseres, daños estructurales en viviendas y dificultades en la movilidad. Autoridades locales continúan evaluando los daños y coordinando ayudas humanitarias para los damnificados, mientras organismos de socorro mantienen labores de monitoreo ante posibles nuevas crecientes.
En medio de la crisis, gestos como el de este mototaxista han sido resaltados por la comunidad como un recordatorio del valor de la solidaridad en momentos de adversidad. Para muchos habitantes, su acción espontánea demostró que, aun en medio de la tragedia, los actos individuales pueden marcar una diferencia significativa en la vida de quienes más lo necesitan.
Vecinos del sector aseguran que, aunque el trabajador regresó posteriormente a sus labores habituales, su gesto quedó grabado en la memoria colectiva del barrio como un ejemplo de empatía y compromiso social.a

