El operativo, enmarcado en la estrategia de seguridad del gobierno de Daniel Noboa, genera polémica sobre la creciente presencia militar estadounidense en la región.


Una operación militar conjunta entre el Comando Sur de Estados Unidos y el Ejército de Ecuador terminó con la destrucción de un campamento de entrenamiento de un grupo disidente de las extintas FARC en la provincia amazónica de Sucumbíos, zona fronteriza con Colombia. El hecho, ocurrido el pasado 3 de marzo, ha vuelto a encender el debate sobre la creciente presencia militar estadounidense en Suramérica y sus implicaciones para la soberanía regional.

De acuerdo con información oficial divulgada por autoridades militares, el objetivo de la intervención era un campamento perteneciente a los llamados Comandos de la Frontera, estructura armada señalada de operar en actividades relacionadas con narcotráfico y control territorial en zonas limítrofes entre Ecuador y Colombia.

El lugar, ubicado en una zona selvática de difícil acceso, tenía capacidad para albergar a cerca de 50 personas y funcionaba, según los reportes de inteligencia, como un punto de entrenamiento y coordinación logística para esta organización.

Operación con apoyo del Comando Sur

La acción militar se realizó bajo las órdenes del comandante general del Comando Sur de Estados Unidos, Francis L. Donovan, quien calificó el operativo como un “éxito estratégico” en la lucha contra lo que denominó redes de narcoterrorismo que operan en la región.

El Comando Sur de los Estados Unidos informó a través de sus canales oficiales que la intervención fue ejecutada tras una solicitud del Gobierno ecuatoriano y que formó parte de acciones coordinadas para neutralizar amenazas de grupos armados ilegales.

Según el portavoz militar estadounidense Sean Parnell, la operación buscaba enviar un mensaje contundente contra las estructuras criminales que operan en la zona amazónica y que utilizan territorios fronterizos para el tráfico de drogas, armas y otras economías ilícitas.

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos señaló que la acción incluyó lo que denominó “operaciones cinéticas letales”, una expresión militar que hace referencia al uso directo de fuerza armada para neutralizar objetivos estratégicos.

Sin embargo, hasta el momento las autoridades ecuatorianas no han informado si durante el operativo se registraron bajas, capturas o decomisos. Tampoco se ha precisado el grado de participación directa de personal estadounidense en el terreno, ni si el apoyo se limitó a inteligencia, vigilancia o tecnología militar.

Zona clave en la frontera amazónica

La provincia de Sucumbíos, donde se llevó a cabo la operación, es una región estratégica ubicada en la Amazonía ecuatoriana y colinda con el departamento colombiano de Putumayo.

Durante años, esta zona ha sido señalada como corredor para actividades del narcotráfico y refugio de estructuras armadas que operan en ambos lados de la frontera. La presencia de grupos disidentes de las antiguas FARC ha sido una de las principales preocupaciones de las autoridades ecuatorianas en materia de seguridad.

Analistas en temas de defensa sostienen que el área selvática, la escasa presencia estatal y la proximidad con rutas fluviales han convertido a esta región en un punto clave para la movilidad de organizaciones ilegales.

La política de seguridad de Noboa

La operación también se inscribe dentro de la estrategia de seguridad impulsada por el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, quien a inicios de 2024 declaró un conflicto armado interno para enfrentar a organizaciones criminales que operan en el país.

Bajo esta política, el Gobierno ecuatoriano ha fortalecido su cooperación militar con Estados Unidos, especialmente en materia de inteligencia, entrenamiento y apoyo tecnológico.

Para sectores críticos, este acercamiento ha generado interrogantes sobre los límites de la cooperación militar extranjera y el impacto que podría tener sobre la soberanía del país.

El ministro de Defensa de Ecuador, Gian Carlo Loffredo, celebró el resultado del operativo y aseguró que las acciones contra los grupos armados continuarán.

“Y este es solo el inicio. Los vamos a encontrar… hasta por debajo de las piedras”, declaró el funcionario al referirse a las organizaciones criminales que operan en territorio ecuatoriano.

Grupos declarados terroristas

Dentro de las organizaciones catalogadas como terroristas por el Gobierno ecuatoriano se encuentran varias estructuras criminales y al menos tres grupos disidentes de las antiguas FARC.

A estas organizaciones se les atribuyen múltiples acciones violentas, entre ellas la emboscada en la que murieron once militares ecuatorianos en operaciones contra el narcotráfico en zonas selváticas del país.

El Gobierno de Quito sostiene que estos grupos mantienen vínculos con redes internacionales de narcotráfico y que operan a través de corredores que conectan la Amazonía con puertos del Pacífico utilizados para el envío de droga hacia Norteamérica y Europa.

Debate regional

La intervención en Sucumbíos ocurre en un momento en el que varios países de la región enfrentan el fortalecimiento de estructuras criminales transnacionales, especialmente aquellas vinculadas al narcotráfico y a economías ilegales en zonas fronterizas.

Mientras algunos gobiernos consideran que la cooperación con Estados Unidos es clave para enfrentar estas amenazas, otros sectores políticos y académicos advierten sobre los riesgos de una mayor presencia militar extranjera en territorio suramericano.

El operativo, además, vuelve a poner la mirada sobre las dinámicas de seguridad en la frontera entre Ecuador y Colombia, una de las regiones más complejas del continente en términos de presencia de grupos armados y economías ilícitas.

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