La vicepresidenta venezolana asegura que no conoce el paradero del mandatario y pide “pruebas de vida”.



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes, a través de un mensaje publicado en su red social Truth Social, que su país ejecutó “con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela” y contra su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien, según afirmó, fue capturado junto con su esposa y trasladado en avión fuera del territorio venezolano.

En su mensaje, Trump reiteró que la operación permitió la detención del mandatario venezolano y su salida del país, presentándola como una acción militar exitosa dirigida directamente contra el Gobierno de Caracas. “Esta operación se llevó a cabo en colaboración con las fuerzas del orden estadounidenses”, añadió el mandatario republicano, sin ofrecer mayores detalles sobre el lugar exacto de la captura ni sobre el destino de Maduro.

El presidente estadounidense anunció además que ofrecerá una conferencia de prensa sobre la situación en Venezuela a las 16:00 GMT, la cual se realizará en su residencia de Mar-a-Lago, en el estado de Florida. Posteriormente, en una breve entrevista telefónica concedida al diario The New York Times, Trump calificó la acción como una operación “brillante” desde el punto de vista militar. “Hubo una gran planificación y participaron muchas tropas y personas excelentes”, afirmó, según citó el medio.

El sorpresivo anuncio del mandatario se produce tras meses de creciente presión militar y económica por parte de Estados Unidos contra el Gobierno del izquierdista Nicolás Maduro y contra la economía venezolana, fuertemente dependiente de la exportación de petróleo, recurso del cual el país sudamericano posee las mayores reservas del mundo. En diciembre, Trump había señalado que lo más “inteligente” sería que Maduro renunciara al poder y posteriormente aseguró que los días del líder venezolano al frente del Gobierno estaban “contados”.

La afirmación sobre la captura de Maduro se da, además, apenas dos días después de que el propio presidente venezolano intentara abrir un canal de diálogo con Washington, ofreciendo cooperación en temas como la lucha contra el narcotráfico y la migración irregular. Trump, por su parte, ha esgrimido diversos argumentos para justificar su ofensiva contra Venezuela, entre ellos la acusación de que el país es un importante exportador de drogas hacia Estados Unidos y que se habría apropiado de intereses petroleros estadounidenses.

Aunque el presidente republicano no ha solicitado de forma explícita la destitución de Maduro, el Gobierno estadounidense, junto con varios países europeos, dejó de reconocer su legitimidad tras su controvertida reelección en 2024. En los últimos meses, Washington ha desplegado una significativa presencia naval y aérea en el Caribe, que incluye al portaaviones USS Gerald R. Ford y otros buques de guerra.

En el marco de esta estrategia, las fuerzas estadounidenses han incautado dos petroleros en alta mar como parte de un bloqueo al sector energético venezolano y han causado la muerte de más de un centenar de personas en ataques aéreos dirigidos a destruir embarcaciones señaladas de estar vinculadas al tráfico de drogas. El lunes, Trump declaró a la prensa que Estados Unidos había atacado y destruido una zona de atraque utilizada presuntamente por narcolanchas, acción que fue considerada como el primer ataque directo en suelo venezolano dentro de esta campaña.

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