Pues no es propiamente un día alegre el que nos convoca aquí.
En la mañana de este sábado 3 de septiembre a pocas horas de haber ocurrido el ataque a una patrulla de la policía en San Luis, zona rural de Neiva en el Huila y que dejó 7 policías asesinados entre ellos: los policías Wilson Cuellar Losada, Luis Sabi Gutiérrez, Duverney Carreño Rodríguez, Jhon Bautista Vargas y los auxiliares Cristian Cubillos Borbón, Santiago Gómez Endes y Arles Mauricio Pascuas, el presidente Gustavo Petro llegó hasta el lugar
A su llegada el mandatario de los colombianos señaló que » Desde ayer hemos hecho varias reuniones, unas aquí mismo y otras en el territorio donde han ocurrido los hechos, tratando de auscultar, tratando además de aprender de los errores que se han cometido, y de las circunstancias que está viviendo el país en general, alrededor de lo que sucede en un territorio como el del corregimiento San Luis, donde sucedieron los hechos»
En San Luis, limites con el Tolima, municipio de Neiva. Dialogamos con la comunidad la estrategia de la Paz. El adios a la violencia. pic.twitter.com/OVmrWihmwD
— Gustavo Petro (@petrogustavo) September 3, 2022
El jefe del Estado , en su declaración al término la visita, habló sobre las problemáticas de este territorio y las trabas a la paz total que busca su gobierno
Declaración:
«El territorio, para conocimiento nacional, hace parte de un conjunto de municipios, entre ellos Marquetalia, hoy Gaitania; en el lado tolimense Planadas. El occidente de Neiva limita con ese territorio a partir de varios corregimientos: Aipecito, Chapinero, San Luis.
Solo hay una vía que comunica esa región con Neiva, en muy malas condiciones. Duran de 5 a 7 horas en llegar de allá hasta aquí siendo el mismo municipio.
La población cafetera, no hay cultivos de coca, no hay minería ilegal; son campesinos productores de alimentos de café, que tienen una historia, hace décadas, conjuntamente con los otros municipios que ha quedado articulada a las primeras violencias de este siglo y el siglo pasado.
Allí arranco en el 1948. Allá llegó ‘Manuel Marulanda Vélez’, desplazado liberal en ese momento, por la violencia conservadora del viejo Caldas. Cruzando la cordillera llego a ese punto.
Por tanto, allí se desarrolló buena parte de la historia de las Farc. Y con el acuerdo hecho en el Teatro Colón nunca más hubo un hecho de violencia en el territorio hasta el día de ayer.
Ese es el contexto.
Obviamente la población está alterada, en zozobra, porque había construido la ilusión de la paz definitiva, habían observado que el Estado no había ido nunca en cabeza de un Presidente a esa región. Pero, sobre todo, las inversiones llegaron muy pocas al territorio.
Es decir, en cierta forma ahí se observa el incumplimiento de un acuerdo de paz por parte del Gobierno, no lograr que esa región pueda prosperar como cualquier otra de las grandes regiones prósperas del país. Y allí es cuando aparece el primer hecho de violencia el día de ayer, con el saldo trágico que ustedes ya conocen.
Indudablemente, pretenden expandir el conflicto armado ahora hacia ese tipo de territorios que fueron cuna de las Farc hace décadas, pero que hoy se encuentran en paz.
No es con apoyo de la población que lo están logrando. Es básicamente a partir del fortalecimiento que van obteniendo de rentas ilícitas que consiguen en otro tipo de territorios, a partir de la exportación de cocaína y de oro ilegal.
Haremos un balance alrededor del proceso de paz que, apenas balbuceantemente se menciona, y las circunstancias de violencia que existen en el país.
Lo que hemos dicho a la cúpula militar y policial es que entre más se hable de paz, más hay que elevar la guardia, más cuidado hay que tener desde el punto de vista del accionar militar. Entre más se hable de paz, más hay que estar listos, y listos desde muchos puntos de vista.
La primera decisión que tomamos en la noche anterior es que lo que eran consideradas zonas de conflicto antes de los acuerdos del Teatro Colón, debemos seguirlas considerando zonas de conflicto, así no hayan aparecido hechos de violencia aún, porque es un territorio que quiere ser accedido por nuevos actores de la violencia. Porque, en lugar de realizarse la consolidación, como lo denominaron, para que sean el Estado y la ciudadanía del territorio quienes estén allí ejerciendo soberanía en ese territorio, siguen siendo territorios en disputa y muchos ya ocupados, literalmente, por nuevos actores de la violencia.
En el caso del occidente de Neiva, es apenas el inicio, que puede ser también el final si logramos, uno, una organización profunda de la sociedad que habita el territorio; sus indígenas, su campesinado que es la población mayoritaria, fortalecimiento de la cooperativa cafetera, las organizaciones femeninas, los apicultores, que hay que organizar bien y cuidarlos, las juventudes en general.
Aprendizajes de lo sucedido.
No puede haber más auxiliares de policía en las zonas que denominamos de conflicto. Hay que cuidar esa primera juventud de 18 a 20 años, que equivale más o menos lo mismo que el servicio militar obligatorio, en el caso de las Fuerzas Armadas, por su nivel de experiencia, que es bajo; por su condición, es básicamente la de cumplir un requisito de ley.
Esos muchachos y muchachas no pueden estar en sitios de alto riesgo, donde se necesita capacidad, mucha más experiencia y más años, hay que decirlo.
Y en esa medida, le he pedido al General Comandante de la Policía, Director General de la Policía, general Sanabria, que haga ya el balance y saque de ese tipo de zonas, del tránsito hacia esas zonas, a lo que hoy se denomina auxiliares de Policía. Que no mueran más, ojalá, muchachos de 18, 19 años.
Es de anotar que en Colombia hay 19.180 auxiliares de policía, que representan el 11.4% de la totalidad de integrantes de la institución.
El balance muestra que allí no hay conectividad, que es uno de los problemas de la región. En el occidente de Neiva no se puede comunicar nadie por celular.
Puntos muy disimiles. La Policía tenía celulares para comunicarse. Luego, no podían hacerlo. E incluso el muchacho que logra escapar, pasa buena parte de la noche sin poderse comunicar, porque lo que tenía era un celular.
Entonces, la organización de la comunicación debe acomodarse a las realidades, no solamente del territorio, sino de la conflictividad colombiana.
No puede haber comisiones sin continua comunicación con su mando en zonas de conflicto.
La carretera, que es la única vía de comunicación, que es una trocha en realidad, la emboscada se da porque tenemos una curva más o menos de 90 grados, donde obligatoriamente tenía que frenar la camioneta con personal en el platón, en una zona que, aunque no hubiera tenido hechos de sangre en los últimos tiempos, desde el Acuerdo de Paz, pues era una de las cunas de las Farc. Por tanto, una zona que hay que mirar con cuidado y de riesgo.
Esa curva fue la que permitió la efectividad de la embocada, llamémoslo así, pero hay que planificar de ahora en adelante, muy bien, sobre todo en el cuerpo de Policía –el Ejército ha aprendido muy bien estas tareas– los desplazamientos en ese tipo de zonas. Ya hablaremos más profundamente de ese tema.
Esa carretera tiene que ser el eje de una transformación.
Esta mañana, en reunión con toda la comunidad de San Luis, escuchándolos, prácticamente casi todo giraba alrededor de cómo esa carretera puede ser mejorada.
Extraña que, con los recursos de paz que ha conseguido el gobierno, y desde ya, firmado hace más de cuatro años los acuerdos de paz, pues no se haya hecho nada con una carretera, que hasta el mismo jefe de las Farc antiguo, el señor ‘Manuel Marulanda Vélez’ –dice la leyenda allí, los campesinos lo decían, los más viejos– hizo con sus manos y una pala. Así es el origen histórico de esa región, digamos. Por tanto, de su complejidad y necesidad de entenderla
La última vez que alguien trabajó en esa carretera, decían los campesinos, fue el mismo ‘Manuel Marulanda Vélez’.
¿Cómo es posible que después de firmado los acuerdos de paz y siendo obligatoria la inversión estatal de acuerdo en ese tipo de zonas, para volverlas zonas prosperas y pacíficas, no haya habido un solo tipo de inversión pública en la carretera?
Nos hemos comprometido a que sea contratada por la comunidad. Puede ser una obra compleja, porque no es simplemente una vía terciaria; es una vía que puede comunicar perfectamente en los límites de San Luis con Planadas y, de ahí con las carreteras tolimenses, incluso, en el proyecto que lleva vía Páramos de las Hermosas hacia el Valle del Cauca y Buenaventura, con lo cual, igual que descubrimos en el Catatumbo, no estamos hablando de regiones marginadas. Son marginadas por obra del Gobierno, pero geográficamente, tiene un sentido.
Catatumbo es un paso central entre el río Magdalena y el lado de Maracaibo, imagínese esa ubicación. Y ahora esta región de San Luis, Chapinero y Aipecito, está situada en el corazón, entre este río Magdalena y el océano Pacífico.
Entonces, tiene un sentido. No por nada están habitadas. La fertilidad de sus suelos, el hecho de que es una región cafetera de primer orden y tiene que durar siete horas para llegar acá.
Se va entendiendo que hay una incomprensión de la paz. Eso no es excusa; lo que tiene que hacer el Estado si no quiere perder ese territorio que se ganó en el acuerdo de paz, es desarrollarla y volverla prospera.
Y en esa medida, espero que el Gobernador y el Alcalde puedan reunirse aquí con los ministros, que hemos tomado nota ya de los temas.
Hay que hacer un esfuerzo en salud y hay que hacer un esfuerzo fundamentalmente en conectividad, que es educación, y hay que hacer un esfuerzo en la carretera, y creo que tendríamos los instrumentos para que la ciudadanía de ese territorio pueda seguir siendo soberana, es decir, dueña y señora del territorio.
La misma ciudadanía es un blindaje contra la penetración de actores nuevos, ahora, de la violencia. En su sangre, en sus recuerdos por generaciones, hoy los jóvenes, sus padres, sus abuelos, todos han pasado por la violencia.
Buena parte de la historia nacional está marcada en esa sangre. Y por tanto también está la posibilidad –si no es ahí ¿en dónde?– de hacerlos cuna de la Paz de Colombia.
Y eso se hace como se escribió en esos acuerdos, haciendo prosperar las regiones en donde se desarrolló la guerra, priorizándolas. Que es para el municipio de Neiva, que es para el departamento de Huila y que es para el Gobierno Nacional.
Ese es, más o menos, el balance. Lo que he encontrado es un campesinado trabajador, una juventud con ganas de hacer cosas positivas para Colombia, una historia que indudablemente hay que reconocer, valorar y entender, de una región que podría ser una riqueza nacional en términos de belleza natural y en términos de producción agraria, pero que hay que defender, hay cuidar, hay que entender y hay que hacerla prosperar.
La autoría de los hechos ya tendrá su propia investigación.
Siendo una zona tradicionalmente marcada por la historia de las Farc, es altísimamente probable que integrantes, que llaman hoy disidentes, en alguna de las formaciones, hayan sido responsables del atentado.
Y en esa medida, es este tipo de disidencias la que tiene que responder por estos hechos.
Se habla de, no sé si será columna o qué, porque son organizaciones débiles hoy militarmente, lo cual es una oportunidad, aún antes de que se renueve un ciclo nuevo como la que ya existía antes del Teatro Colón, de impedir ese desarrollo y de saltar hacía las condiciones de la paz.
Se habla de la ‘Dagoberto Ramos’, instalada más en el Cauca, en Tierradentro, o de ‘Ismael Ruiz’, que es el nombre que le dan a una organización también de las Farc cercana a este territorio.
Es muy, 90% probable, la investigación tiene que continuar ahora ya en manos de la Fiscalía, que ahí esté el origen del atentado.
A la Policía le recomiendo estrechar lazos con la comunidad. Los lazos con la comunidad son un escudo. Y hay que entender muy bien eso. Es la alianza con la comunidad lo que protege.
No es parte de técnicas militares, no depende mucho del tipo de pistolas ni del tipo de vehículo, pero es la condición sine qua non, para salir airosos de estos episodios.
Es ganarse la comunidad, establecer –vamos a ponerlo en esos términos– un amor entre la institución policial y la ciudadanía, que se ha perdido por varias circunstancias, pero que hay que reconstruir.
Ese es el primer nivel de la defensa. No se puede despreciar, porque es fundamental. Sin ese, nada más sirve.
Lo demás son ingenierías y técnicas que siempre son desbordadas. El primer eje de la defensa es una relación estrecha entre Constitución, Fuerza Armada y pueblo.
Y esa es la garantía de la paz.

