Los mandatarios de Argentina, Chile y Ecuador llegaron a Colombia para acompañar la posesión presidencial y participaron en encuentros bilaterales con el nuevo jefe de Estado.



Abelardo de la Espriella ha convertido su investidura como nuevo presidente de Colombia en un encuentro clave para la derecha latinoamericana, reuniendo a sus principales líderes regionales que han aprovechado la ocasión para amplificar sus ideas.

En su discurso inaugural, y bastante guerrerista, De la Espriella celebró su victoria y el cambio político que representa en América Latina. “En junio se abrió la posibilidad para que Colombia transite por el camino de la libertad, alejándose del abismo de los modelos totalitarios bolivarianos”, afirmó.

La ceremonia contó con la presencia de una decena de jefes de Estado, entre ellos el argentino Javier Milei, el chileno José Antonio Kast, el ecuatoriano Daniel Noboa y el hondureño Nasry Asfura. También asistieron delegaciones de Estados Unidos e Israel, reforzando las alianzas estratégicas de Colombia con estas naciones.

De la Espriella prometió fortalecer las relaciones internacionales del país y consolidar vínculos con países que compartan los valores de democracia y libertad. Rechazó la “ideologización de las relaciones internacionales” durante el gobierno anterior de Gustavo Petro y aseguró que Colombia dejará de ser “un paria que contemporiza con el delito transnacional”.

Desde la noche previa al evento, comenzaron a llegar invitados a Cali, la tercera ciudad más grande del país. La mayoría mostró afinidad ideológica con el nuevo presidente, quien triunfó en junio con un discurso crítico a la izquierda, enfocado en recortes estatales, economía de libre mercado y valores conservadores y cristianos.

No obstante, algunas ausencias destacaron, como la de la líder peruana Keiko Fujimori y el presidente salvadoreño Nayib Bukele, reconocido en Colombia por sus políticas estrictas y quien tampoco asistió a la investidura en Lima. Tampoco estuvieron presentes Gustavo Petro ni los expresidentes Juan Manuel Santos y Ernesto Samper.

El primero en llegar fue José Antonio Kast, quien valoró el “espíritu republicano” que acompaña los cambios de mando en la región, sin mencionar las tensiones existentes ni las denuncias de fraude electoral por parte de Petro. Por su parte, Javier Milei, tras recibir un doctorado honoris causa en Administración de la Universidad Santiago de Cali durante la investidura, declaró: “Los vientos de la historia soplan a favor de la libertad después de muchos años”, en referencia a los recientes triunfos de la derecha en Chile, Perú y Colombia.

De la Espriella recibió con entusiasmo a Milei, expresando: “¡Viva la libertad, carajo!”, mientras lo abrazaba. Reconoció a Milei como fuente de inspiración en esta lucha por la libertad y la democracia, a lo que el argentino respondió que este es solo “el primer paso”. El mandatario también sostuvo encuentros con Daniel Noboa, a quien llamó “presidente querido”, así como con otros líderes regionales como José Raúl Mulino de Panamá, Santiago Peña de Paraguay y el rey Felipe VI de España.

El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, se reunió con Omar Bula, nuevo canciller colombiano y exdiplomático con posturas afines al trumpismo MAGA y defensor de diversas teorías conspirativas. Albares expresó su compromiso de profundizar la amistad entre ambos pueblos, pese a la cercana afinidad de De la Espriella con Santiago Abascal, líder del partido español Vox.

El día previo a la investidura, el presidente colombiano y su equipo mantuvieron una reunión con Gideon Saar, ministro de Exteriores israelí, para reactivar “los lazos históricos de amistad” entre ambos países. El vicepresidente José Manuel Restrepo anunció que en octubre viajarán a Israel con una delegación ministerial para consolidar esta alianza estratégica y poner en marcha la Comisión Económica Binacional, con el objetivo de fomentar innovación, tecnología, inversión y oportunidades para los jóvenes colombianos.

Uno de los principales cambios en política exterior del nuevo gobierno ultraderechista es el restablecimiento de relaciones con Israel, liderado por el ultranacionalista Benjamin Netanyahu, que Petro había roto debido a las atrocidades en Gaza. De la Espriella ha manifestado su intención de abrir una embajada en Jerusalén, rompiendo la tradicional neutralidad de Colombia y dejando de lado las denuncias sobre crímenes contra los palestinos.

Estados Unidos estuvo representado por una delegación encabezada por Todd Blanche, fiscal general interino, junto a otros funcionarios como Terrence C. Cole, administrador de la DEA, y Sara Carter, directora de la Oficina de Políticas Nacionales de Control de Drogas. La presencia de estos representantes refleja las prioridades estadounidenses en Colombia: seguridad y lucha contra el narcotráfico. De la Espriella reiteró su compromiso de unirse al Escudo de las Américas, una estrategia estadounidense para potenciar su influencia en América Latina.

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