Las autoridades dispusieron la prohibición del ingreso de turistas a los senderos ecológicos del parque natural y la aplicación de medidas estrictas para el ahorro de agua potable.
Villa de Leyva vive horas críticas. El incendio forestal que consume parte del cerro San Marcos —visible incluso desde la plaza principal del municipio— mantiene al departamento de Boyacá en alerta roja, aunque las autoridades reportan avances: según el balance entregado por el ministro del Interior, Rodrigo Lara, la mitad de la conflagración ya fue contenida.
El avance de las llamas obligó a que dos hoteles campestres ubicados en las laderas de la montaña evacuaran de manera preventiva a sus huéspedes durante la mañana del domingo. Uno de esos establecimientos alcanzó a resultar parcialmente afectado antes de que los equipos lograran cerrar la línea de fuego.
Más de 300 brigadistas trabajan en el terreno. Entre ellos hay integrantes de los Cuerpos de Bomberos, la Defensa Civil y funcionarios de distintas entidades. A ese esfuerzo se suma una operación aérea coordinada por la Gobernación de Boyacá, que activó cuatro aeronaves: dos helicópteros privados contratados por la administración departamental y dos UH-60 de la Fuerza Aérea Colombiana y el Ejército Nacional.
En total, las aeronaves han completado más de 170 descargas de agua con líquido retardante sobre los puntos más comprometidos. A ello se agregó la llegada de tres carrotanques de gran capacidad, destinados a enfriar los focos calientes y, al mismo tiempo, a asegurar el suministro de agua potable en Tunja. Cundinamarca envió refuerzos con brigadas forestales y bomberos, además de personal que permanece en reserva.
La respuesta también ha sido ciudadana: vecinos de Villa de Leyva compraron palas y asadones en ferreterías de la zona para abrir cortafuegos y aislar la vegetación del avance de las llamas.
Las evaluaciones del Puesto de Mando Unificado (PMU), la Dirección Nacional de Bomberos y voceros locales coinciden en un punto: hay indicios de que el incendio tuvo origen antropogénico. Por esa razón, los organismos judiciales revisan cámaras de vigilancia del sector para establecer responsabilidades. La semana pasada ya se produjo la captura de una persona señalada de provocar incendios en el área.
La emergencia ocurre en medio del fenómeno de El Niño, que ha traído sequía y un aumento de las temperaturas superficiales en el océano Pacífico y en la cordillera de los Andes. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo contabiliza cerca de 20 incendios forestales activos en Colombia, mientras que en Ecuador se reporta una decena de eventos similares.
El panorama no mejorará pronto: el IDEAM prevé que las condiciones secas se mantengan hasta abril. Mientras siga vigente la alerta roja, la administración prohibió el ingreso de turistas a los senderos ecológicos del parque natural y ordenó medidas estrictas de ahorro de agua potable.

