La FLIP denunció que el periodista Mateo Pérez Rueda fue asesinado mientras realizaba labores informativas en el norte de Antioquia, una región afectada por la disputa armada entre grupos ilegales. El caso volvió a evidenciar los riesgos que enfrenta la prensa regional en Colombia.
La violencia contra la prensa regional en Colombia volvió a cobrar la vida de un comunicador. La Fundación para la Libertad de Prensa, FLIP, confirmó y condenó el asesinato del periodista antioqueño Mateo Pérez Rueda, director del medio digital El Confidente de Yarumal, quien había desaparecido desde el pasado 5 de mayo mientras realizaba labores informativas en una zona rural del norte de Antioquia.
Luego de varios días de incertidumbre y búsqueda, una comisión humanitaria logró recuperar el cuerpo del joven comunicador en zona rural del municipio de Briceño, confirmando así los temores de sus familiares, colegas y organizaciones defensoras de derechos humanos sobre un posible asesinato relacionado con su labor periodística.
De acuerdo con la información recopilada por la FLIP, Mateo Pérez Rueda adelantaba cubrimientos en territorios donde existe una fuerte disputa armada entre el Clan del Golfo y el Frente 36 de las disidencias de las Farc, estructuras ilegales que mantienen confrontaciones por el control territorial y de economías ilícitas en municipios como Yarumal, Briceño, Ituango y Valdivia.
El periodista, de aproximadamente 25 años, se había convertido en una de las voces informativas más reconocidas del norte antioqueño gracias al trabajo desarrollado a través de sus plataformas digitales en Facebook e Instagram, espacios donde denunciaba problemáticas relacionadas con corrupción administrativa, seguridad, violencia y política local.
Sus publicaciones tenían amplio impacto entre las comunidades de esta región, históricamente golpeada por el conflicto armado y la presencia de grupos ilegales. Precisamente, según la FLIP, sus investigaciones y denuncias sobre economías ilícitas y dinámicas criminales le generaron presiones, intimidaciones y acciones judiciales como tutelas y citaciones a conciliación.
La Fundación para la Libertad de Prensa aseguró que el asesinato de Mateo evidencia nuevamente las graves condiciones de vulnerabilidad en las que trabajan cientos de periodistas regionales en Colombia, especialmente aquellos que ejercen su oficio en zonas dominadas por actores armados ilegales.
“Ejercer el periodismo en Colombia, en zonas como el Norte de Antioquia, es una labor de alto riesgo. A los periodistas los matan cuando salen del periódico, cuando entran a la emisora, cuando hacen reportería en una zona vedada o cuando preguntan por algo que los poderes de facto quieren mantener en silencio”, señaló la organización defensora de la libertad de prensa.
La FLIP advirtió además que, desde 2022, ha documentado al menos 387 agresiones contra periodistas atribuidas a grupos armados ilegales, siendo las amenazas y el desplazamiento forzado las principales formas de censura utilizadas para silenciar a los medios regionales.
En ese contexto, la organización hizo un llamado urgente al Gobierno nacional para fortalecer las medidas de protección y dejar de minimizar las agresiones contra periodistas y medios comunitarios.
Según la FLIP, la falta de garantías de seguridad, la ausencia de esquemas de protección adecuados y los constantes discursos estigmatizantes contra la prensa han deteriorado las condiciones para ejercer el periodismo en regiones donde informar implica enfrentar intereses criminales y poderes ilegales.
La organización también cuestionó la falta de avances concretos en la implementación de una política pública integral de garantías para la labor periodística, construida conjuntamente entre organizaciones sociales, periodistas y entidades estatales, pero que aún no entra en funcionamiento.
Asimismo, criticó la respuesta institucional frente a las advertencias realizadas en medio de los diálogos y negociaciones de paz adelantados por el Gobierno con estructuras armadas ilegales.
“La seguridad de periodistas y medios locales debe ser un tema prioritario y explícito dentro de estos procesos”, insistió la Fundación, al advertir que la prensa sigue quedando atrapada en medio de las confrontaciones armadas y siendo utilizada como objetivo por los actores ilegales.
El caso de Mateo Pérez Rueda se suma a una larga lista de periodistas asesinados en Colombia por razones relacionadas con su oficio. Con este crimen, la FLIP registra 170 comunicadores asesinados desde 1977 por causas vinculadas a su trabajo informativo.
Antioquia aparece como uno de los departamentos más golpeados por esta violencia, con 22 periodistas asesinados en las últimas décadas.
La Fundación también solicitó a la Fiscalía General de la Nación aplicar de manera inmediata los protocolos de investigación con enfoque diferencial por condición periodística, establecidos recientemente mediante la Resolución 0119 de 2026.
Además, pidió que las investigaciones incluyan análisis sobre el contexto regional, las publicaciones realizadas por el periodista y los posibles intereses afectados por su trabajo informativo.
La FLIP exigió igualmente medidas de protección para familiares, colegas y testigos, debido al riesgo derivado de este crimen.
Mientras avanzan las investigaciones, organizaciones sociales y periodistas del país reiteraron que el asesinato de Mateo Pérez Rueda representa un nuevo golpe contra la libertad de prensa y el derecho de las comunidades a estar informadas en territorios dominados por la violencia y el miedo.

