El ataque atribuido a disidencias del frente Jaime Martínez generó pánico en la población civil. Menores quedaron atrapados en una institución educativa en medio de los enfrentamientos.



Una nueva jornada de violencia se vivió en el municipio de Morales, donde cinco soldados resultaron heridos tras un fuerte hostigamiento contra la fuerza pública, en hechos atribuidos a integrantes del frente Jaime Martínez de las disidencias de las Farc.

Según relataron comerciantes y líderes sociales, el ataque se inició después del mediodía, cuando hombres armados comenzaron a lanzar explosivos, al parecer mediante el uso de drones, contra la estación de Policía y otras posiciones de la fuerza pública en el casco urbano.

Las detonaciones generaron momentos de pánico entre los habitantes, quienes buscaron refugio en viviendas y establecimientos comerciales. En medio de la confrontación, estudiantes de una institución educativa quedaron atrapados dentro de las instalaciones, sin poder salir debido a la intensidad de los enfrentamientos.

“Fue una situación muy angustiante. Los niños tuvieron que resguardarse mientras se escuchaban las explosiones y disparos”, señalaron testigos, quienes además confirmaron que varios militares resultaron lesionados.

Este hecho se presenta en medio de la escalada del conflicto armado en el departamento del Cauca, donde las disidencias de las Farc, especialmente los frentes Jaime Martínez y Dagoberto Ramos, han intensificado sus acciones contra la fuerza pública y el Estado.

Estas estructuras han adoptado nuevas tácticas de guerra, como el uso de drones para lanzar explosivos, así como la instalación de retenes ilegales, ataques con artefactos improvisados y emboscadas, lo que incrementa el riesgo para la población civil.

Uno de los hechos más graves ocurrió el pasado 25 de abril en la vía entre Popayán y Cali, donde un retén ilegal terminó en una explosión que dejó múltiples víctimas, evidenciando el alto nivel de peligrosidad de estas acciones armadas.

Las confrontaciones han derivado en confinamientos, desplazamientos forzados y restricciones a la movilidad en varias zonas del departamento, especialmente en municipios como Morales, Suárez, Buenos Aires y sectores cercanos al Cañón del Micay, donde los grupos armados disputan el control de economías ilícitas.

Organismos humanitarios han encendido las alertas por el impacto de esta guerra en la población civil, que continúa quedando en medio del fuego cruzado.

Mientras tanto, las autoridades adelantan operaciones militares en la zona, en un intento por recuperar el control territorial y brindar condiciones de seguridad, aunque las comunidades advierten que la intensidad de la confrontación sigue en aumento.

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