Las operaciones de búsqueda y rescate continúan este sábado 29 de agosto a ambos lados de la zona afectada.
La cifra de víctimas por las devastadoras inundaciones que golpearon el norte de Nepal y el Tíbet chino aumentó a 633 muertos, mientras casi 3,000 personas permanecen desaparecidas, de acuerdo con los últimos balances oficiales. Un número que, según temen las autoridades y los organismos humanitarios, podría seguir creciendo en los próximos días a medida que los equipos de rescate acceden a las zonas más remotas e incomunicadas.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA) difundió este sábado el nuevo recuento, elevando a 626 los cadáveres recuperados en Nepal, frente a los 616 contabilizados horas antes por la Policía nepalí, mientras China mantiene en siete los fallecidos en Gyirong. De este modo, los balances de ambos países suman al menos 633 muertos y 2,980 desaparecidos, sin que conste de momento que exista un mecanismo transfronterizo unificado de conteo.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y el Ministerio chino de Recursos Naturales apuntaron como causa el colapso de una gran masa de hielo en un glaciar nepalí, a entre 5.200 y 5.500 metros de altitud, que desencadenó una señal sísmica de magnitud 5,2. Ese desprendimiento se precipitó más de 1.000 metros de desnivel sobre la cuenca del Lhende Khola, afluente del Bhote Koshi, arrastrando rocas y materiales hasta convertirse en una avalancha de lodo que, en apenas siete minutos, recorrió unos 20 kilómetros hasta arrasar el paso fronterizo de Gyirong y adentrarse en Nepal.
Las observaciones hidrológicas indicaron la velocidad y magnitud excepcionales de la ola de la crecida, con niveles de agua en un punto del río Trishuli que aumentaron hasta 9 metros en media hora.
El desbordamiento de los ríos Bhote Koshi y Trishuli arrasó las riberas a su paso por los distritos de Rasuwa, Nuwakot, Dhading y Gorkha, donde agencias de viajes, guías locales y autoridades siguen cruzando datos para dar con el paradero de las excursiones que transitaban la zona. Trabajadores de hidroeléctricas y turistas extranjeros entre los desaparecidos.
La tragedia tiene un componente particularmente dramático en la composición de las víctimas.
La NDRRMA elevó la cifra de desaparecidos de forma vertiginosa en apenas 24 horas. Entre los desaparecidos se encuentran 517 extranjeros y alrededor de 933 trabajadores de proyectos hidroeléctricos ubicados en las zonas afectadas por la crecida.
Las inundaciones también provocaron graves daños en el sector energético de Nepal. Alrededor de una docena de centrales hidroeléctricas y aproximadamente 15 proyectos
Las imágenes muestran lo que parecen ser los segundos pisos de edificios en el distrito de Nuwakot, uno de los más afectados de Nepal, cubiertos de lodo. Había escombros colgando de las ramas de los árboles y de los cables, vehículos enterrados y algunos sobrevivientes cubiertos de lodo. Dos españoles localizados; uno sigue sin aparecer
Entre la preocupación internacional por los numerosos extranjeros desaparecidos, España también ha vivido momentos de angustia. La Junta de Turismo de Nepal (NTB) elevó este sábado a dos los nacionales españoles localizados, tras haber cifrado en tres los desaparecidos, precisando que se encuentran en comunicación con las autoridades, aunque aún no han sido formalmente rescatados. Un tercer ciudadano español continúa en pradero desconocido.
Además de la tragedia ya consumada, las autoridades han tenido que lidiar esta semana con el fantasma de un nuevo desastre. El colapso del glaciar provocó el bloqueo parcial de un cauce en el Tíbet, lo que permitió la formación de un nuevo lago natural. Las autoridades chinas advirtieron sobre el riesgo de que la presión del agua provoque la ruptura de la presa natural y genere una nueva inundación. El lago llegó a contener alrededor de 2 millones de metros cúbicos de agua. Sin embargo, expertos chinos citados por medios estatales señalaron que el agua circula ya de forma natural y que ha disminuido el riesgo de una rotura repentina.
Las operaciones de búsqueda y rescate continúan este sábado a ambos lados de la zona afectada, con miles de efectivos desplegados. A las labores se han sumado equipos de ayuda enviados por los gobiernos de la India y China para brindar apoyo logístico y asistencia médica a los damnificados.
Un territorio especialmente vulnerable
La región ya había sufrido un episodio similar en agosto del año pasado, cuando un lago glaciar en el Tíbet se desbordó debido a las altas temperaturas. Nueve personas murieron en ese episodio y varias infraestructuras resultaron dañadas, incluido un puente que conecta Nepal y China.
Las empinadas laderas y los frondosos valles al pie de la cordillera del Himalaya —que alberga muchos de los picos más altos del mundo y los glaciares que aún quedan— son especialmente vulnerables a las inundaciones y los deslizamientos de tierra, un riesgo que los científicos advierten que irá en aumento a medida que el cambio climático acelere el deshielo de los glaciares de alta montaña. La catástrofe de esta semana en la frontera entre Nepal y el Tíbet es, hasta ahora, el recordatorio más brutal de esa realidad.

