Capturado patrullero de la Policía por su presunta participación en un caso de abuso sexual.
El patrullero Jonathan Mauricio Tamayo Quintero enfrenta la posibilidad de ser destituido luego de ser capturado el Viernes Santo, por integrantes de la Policía Metropolitana de Cúcuta.
La aprehensión se realizó para que afronte un proceso con la Justicia Penal Militar y Policial por abandono de puesto y se indague sobre un posible abuso sexual.
De acuerdo con medios de comunicación de Cúcuta, el uniformado, de 35 años, estaba de servicio en el Centro de Atención Inmediata (CAI) móvil del barrio Siglo XXI, cuando observó a una mujer, de 32 años, que estaría bajo los efectos licor, sentada en un parque aledaño y, al parecer, llorando. A raíz de esto, se le acercó y le ofreció ayuda para trasladarla hasta las instalaciones policiales.
Según al relato que conocieron las autoridades, la víctima estuvo tomando licor con un grupo de amigos, desde las 2:00 de la tarde del jueves y sobre las 2:30 de la madrugada del viernes, se sentó en el parque, llamando la atención del uniformado.
Estando en el CAI, al parecer Tamayo Quintero le ofreció agua y esto habría ocasionado que la víctima quedara en situación vulnerable, lo que habría aprovechado para abusar sexualmente de ella, sin ninguna resistencia.
Cuando la mujer reaccionó le pidió al policía que llamara a sus familiares y así fue que uno de sus allegados llegó al CAI y la llevó hasta la casa de su mamá.
Sin embargo, en ese momento y sin explicación aparente, al parecer, Tamayo también se fue con ellos (abandonando el puesto de trabajo) y confrontó a la mamá de la víctima sobre los señalamientos que se hacían en su contra.
A través de un comunicado de prensa, la Policía Metropolitana de Cúcuta aseguró que, una vez conocido el hecho, se activaron los protocolos de protección y ruta de atención para la ciudadana con el fin de garantizarle sus derechos y realizar el respectivo acompañamiento.
Frente a la situación del funcionario dieron inicio a los procesos legales de Justicia Penal Militar y control disciplinario interno, “con el objetivo de establecer si tiene responsabilidad alguna en el hecho, todo bajo el debido proceso como lo establece la Constitución Polítcia”, señala el comunicado.
Integrantes de la Sijín y del CTI de la Fiscalía se encargaron de la inspección en el CAI donde no hallaron evidencia del hecho ni material probatorio, así como tampoco imágenes de cámaras de seguridad que constaten la versión de la víctima.
Sin embargo, el coronel Juan Carlos Ramírez, comandante de la Policía Metropolitana, insistió en que, por ahora, lo que se puede comprobar es el abandono del puesto por parte del uniformado.
Las autoridades tendrán que adelantar de manera rigurosa las investigaciones para determinar cómo sucedieron los hechos que tiene en líos judiciales a este funcionario de la Policía.
Mientras tanto, la ciudadana iba a ser sometida a un examen de toxicología y se esperaba que instaurar la demanda.
El artículo 105 del Código Penal Militar, que habla sobre el abandono del puesto, delito que le imputaron al uniformado involucrado, asegura textualmente: el que estando de fracción o de servicio, abandone el puesto por cualquier tiempo, se duerma, se embriague o se ponga bajo los efectos de sustancias estupefacientes o psicotrópicas, incurrirá en prisión de 1 a 3 años.

