El 4 de agosto pasado, la Fiscalía General de la Nación catalogó el fallecimiento de la destacada deportista colombiana, Luz Mery Tristán, como un evidente caso de feminicidio a manos del empresario Andrés Ricci. Entre las pruebas que respaldan esta afirmación se encuentran audios, un arma de fuego, doce fotos detalladas de la escena del crimen, y testimonios que sugieren celos y maltratos por parte de Ricci, incluso la confesión del propio acusado.

 

En un interrogatorio del 28 de septiembre, Ricci proporcionó su versión de los eventos, admitiendo su llegada al apartamento bajo la influencia de alcohol y cocaína. Alegó que Tristán estaba «fuera de sus cabales» y afirmó

“En el momento de los hechos yo estaba muy confundido. No solo porque había consumido Whisky y cocaína, sino porque para mí fue una sorpresa el estado de ella y más cuando salió corriendo, gritando que se iba a matar”.

Se lee en el testimonio al que tuvo acceso El Tiempo, Así mismo que disparó sin intención de causar daño.

La familia de la patinadora rechaza esta versión. y persisten las preocupaciones para la familia Tristán, quienes no solo temen que la muerte de la deportista quede impune, sino que también sienten una amenaza a su seguridad, ya que consideran a Ricci como una figura poderosa sin que tengan algún tipo de protección.

 

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