La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) también actualizó las cifras de familias afectadas y de viviendas destruidas tras el terremoto. Estos son los detalles
El pasado lunes 10 de agosto, Colombia fue sacudida por un terremoto de magnitud 7,4 cuyo epicentro se ubicó en la localidad de San José del Palmar, en el departamento de Chocó. Este sismo, considerado el más fuerte registrado en el país durante este siglo, ha dejado una profunda huella en diversas regiones, afectando a múltiples departamentos y causando cuantiosos daños humanos y materiales.
Según el último reporte emitido este viernes 14 de agosto por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), la cifra de víctimas fatales ascendió a 285, mientras que el número de desaparecidos se mantiene en 379. En cuanto a los heridos, se contabilizan 3.975 personas que requieren atención médica y seguimiento. La tragedia también ha tenido un impacto significativo en la población civil, con un total de 102.262 personas afectadas, agrupadas en 45.523 familias que han visto alteradas sus vidas y hogares.
En materia de infraestructura, las pérdidas son igualmente alarmantes. Se reportan 12.828 viviendas completamente destruidas, sumado a un gran número de hogares averiados, cuya cuantificación exacta se encuentra en revisión. Según informó la Ungrd, el número de viviendas afectadas disminuyó ligeramente de 74.873 a 73.455 tras una evaluación presencial realizada por equipos de ingeniería que continúan trabajando para determinar con precisión el estado real de cada inmueble. Esta labor es fundamental para planificar la reconstrucción y brindar apoyo adecuado a las familias damnificadas.
El impacto del terremoto no se limitó a las residencias, ya que otras infraestructuras esenciales también sufrieron daños considerables. Un total de 2.205 centros educativos resultaron afectados, poniendo en riesgo la continuidad académica de miles de estudiantes. Además, 121 edificios colapsaron, comprometiendo la seguridad en diversas localidades. El sector salud tampoco escapó a la devastación: 240 centros están dañados, lo que dificulta la atención médica en medio de la crisis. Igualmente, la red vial y los servicios básicos se vieron comprometidos, con 44 puentes y 73 acueductos afectados, alterando la movilidad y el acceso al agua potable para numerosas comunidades.
El sismo impactó directamente a 15 de los 32 departamentos que conforman Colombia, principalmente Chocó, Risaralda, Valle del Cauca, Caldas y Quindío, ubicados en las regiones central, occidental y suroccidental del país. En total, 426 municipios reportaron algún tipo de afectación, lo que representa el 38 % del total nacional. Entre las zonas con mayor número de fallecidos y heridos destacan Cali, capital del Valle del Cauca; Pereira, en Risaralda; además de varios municipios en Chocó, evidenciando la dispersión geográfica de esta catástrofe.
Frente a esta emergencia, las brigadas de búsqueda y rescate tanto nacionales como internacionales permanecen activas y trabajan de manera intensiva para encontrar y auxiliar a las personas atrapadas o en peligro. Hasta la fecha, estas fuerzas han logrado rescatar a 354 individuos, quienes ahora reciben atención especializada para recuperarse de la experiencia traumática. La coordinación entre entidades gubernamentales, organizaciones humanitarias y comunidades locales es fundamental para optimizar los esfuerzos y garantizar una respuesta eficaz y oportuna.
La tragedia que enluta a Colombia tras este terremoto subraya la importancia de fortalecer los sistemas de prevención, preparación y gestión del riesgo ante desastres naturales. La vulnerabilidad de muchas zonas y la magnitud del evento ponen en evidencia la necesidad de invertir en infraestructura resistente, educación ciudadana y planes de emergencia que permitan mitigar futuros impactos. Asimismo, la solidaridad nacional e internacional juega un papel crucial para apoyar a quienes han perdido sus hogares y seres queridos.
En estos momentos difíciles, el país enfrenta el reto de la reconstrucción física y emocional. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres continúa monitoreando la situación y actualizando las cifras para reflejar con exactitud el alcance de los daños. A medida que se avance en las labores de evaluación y recuperación, será imprescindible mantener el compromiso conjunto de autoridades, sector privado y sociedad civil para superar esta tragedia y fortalecer la resiliencia de Colombia frente a fenómenos naturales de alta magnitud.

