Idel José Torres Herrera murió durante enfrentamientos en zona rural de El Tambo. Sus restos permanecían en poder de integrantes de la estructura Carlos Patiño y fueron entregados este lunes en Huisitó.


Luego de varios días de permanecer en poder de un grupo armado, el cuerpo del soldado profesional Idel José Torres Herrera fue entregado este lunes 28 de septiembre a una comisión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), durante una diligencia humanitaria cumplida en el corregimiento de Huisitó, zona rural de El Tambo, Cauca.

La entrega se produjo después de los combates registrados en esta zona del departamento, en los que perdió la vida el uniformado, integrante de la Fuerza de Despliegue Rápido N.° 4 de la Tercera División del Ejército Nacional. Según la información conocida, los restos del militar habían quedado en poder de integrantes de la estructura Carlos Patiño.

Durante la jornada, representantes del organismo humanitario recibieron el cuerpo con el objetivo de adelantar su traslado y permitir que posteriormente sea entregado a sus familiares. El procedimiento contó con la presencia de habitantes de Huisitó y personas vinculadas a la estructura armada.

La situación había generado un pronunciamiento del Ejército Nacional, que condenó la permanencia del cuerpo en poder del grupo armado y manifestó su preocupación por las dificultades que esto representaba para la familia del militar. La institución también indicó que la recuperación de los restos era necesaria para garantizar una despedida digna y permitir el desarrollo de las actuaciones judiciales correspondientes.

Entre las diligencias pendientes se encuentran los procedimientos forenses y los actos urgentes que permitan establecer las circunstancias relacionadas con la muerte del uniformado. La Fiscalía General de la Nación deberá adelantar las actuaciones que correspondan dentro de la investigación.

Durante el acto de entrega, un integrante de la estructura armada se refirió públicamente a la muerte de Torres Herrera y sostuvo que la decisión de entregar sus restos obedecía a un acto de respeto hacia sus familiares. El mismo vocero realizó señalamientos sobre lo ocurrido durante los combates y pidió que se investigaran las circunstancias de la muerte.

Dichas afirmaciones hacen parte de la versión entregada por esa organización y no constituyen, por sí mismas, una conclusión sobre lo sucedido. Las circunstancias en las que murió el soldado continúan sujetas a las investigaciones de las autoridades competentes.

Con la intervención del CICR, se abre ahora una nueva etapa en el procedimiento, que contempla el traslado de los restos, las labores de identificación y los trámites necesarios para que finalmente puedan ser entregados a los familiares de Idel José Torres Herrera.

El caso se presenta mientras continúa la situación de orden público en sectores rurales de El Tambo y el Cañón del Micay, donde persisten las operaciones militares contra estructuras armadas ilegales y se mantienen escenarios de confrontación que afectan a las comunidades de esta zona del Cauca.

La recuperación del cuerpo representa un paso para que la familia del uniformado pueda recibir sus restos y realizar las honras fúnebres correspondientes, mientras las autoridades avanzan en el esclarecimiento de los hechos ocurridos durante los combates.

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