El medio de comunicación independiente Primera Edición Noticias confirmó cómo el uniformado logró regresar a la libertad.
El suboficial José Olger Melo Charry, un militar de origen colombiano adscrito a la prestigiosa Legión Extranjera del Ejército Francés, logró lo que pocos consiguen en el conflicto armado: escapar por sus propios medios de un secuestro a manos de las disidencias de las FARC. Hoy, tras una dramática huida por las montañas del sur del país, se encuentra a salvo, bajo observación médica en Pasto y rodeado de su familia.
La pesadilla del uniformado comenzó cuando se encontraba en el territorio nacional disfrutando de un periodo de licencia. Su objetivo era visitar a sus familiares y descansar; sin embargo, fue interceptado en la zona rural de Sidón, jurisdicción del municipio de Cumbitara (Nariño). Allí, hombres armados pertenecientes a la Columna Móvil Franco Benavides —estructura que hace parte del Estado Mayor Central (EMC) de las disidencias— lo privaron de la libertad.
Según la información recopilada por las autoridades, el cautiverio en manos del grupo subversivo duró aproximadamente 36 horas. Aunque los pormenores exactos de la fuga se mantienen bajo estricta reserva por razones de seguridad e inteligencia, fuentes extraoficiales señalan que el cabo Melo Charry aprovechó un descuido de sus captores para internarse en la manigua.
A partir de ese momento, inició una odisea de supervivencia. Aplicando el riguroso entrenamiento táctico y de resistencia que caracteriza a la Legión Extranjera, el militar logró evadir la persecución guerrillera, manteniéndose oculto y caminando a la deriva durante tres angustiosos días por la compleja geografía del cañón del río Patía.
El calvario terminó el pasado sábado, cerca de las 11:00 de la noche. Agotado, deshidratado, pero con vida, el cabo emergió de la oscuridad en el corregimiento El Ejido, perteneciente al municipio de Policarpa. Al identificar la subestación de Policía de la zona, se entregó a los uniformados, quienes de inmediato acordonaron el área y le brindaron un perímetro de seguridad ante el inminente riesgo de un ataque o un intento de recaptura por parte de la guerrilla.
Dada la alta peligrosidad de la región, que es un corredor estratégico disputado por grupos ilegales para el narcotráfico, se descartó la extracción por vía terrestre. Fue el Gaula Militar el encargado de desplegar una rápida operación de rescate helicoportada. La aeronave extrajo al militar de Policarpa y lo trasladó directamente a la ciudad de Pasto.
A su llegada a la capital nariñense, José Olger Melo fue ingresado a una clínica local. Los primeros reportes médicos indican que, pese al desgaste físico extremo, la falta de alimento y el estrés postraumático producto de los días en la clandestinidad, su estado de salud es estable. Horas después de su ingreso, protagonizó un emotivo reencuentro con sus familiares.
Mientras el militar se recupera, las autoridades competentes continúan con las labores de inteligencia para esclarecer si el secuestro tuvo fines extorsivos o si se trató de una retención ilegal por su condición de miembro activo de una fuerza militar internacional. Por ahora, el escape del legionario representa un golpe moral contra la estructura Franco Benavides, que mantiene atemorizada a gran parte de la población en la cordillera nariñense.

