El ataque, ocurrido la noche del lunes 12 de octubre en el barrio El Empedrado, quedó registrado en una cámara de seguridad. El video ha desatado una ola de reclamos ciudadanos por la inseguridad que se vive en la capital del Cauca.
Lo que debía ser una noche cualquiera en el corazón de la Ciudad Blanca se convirtió en una escena de terror que recorre hoy las redes sociales y enciende la rabia de miles de payaneses. Tres mujeres fueron atacadas y despojadas de sus pertenencias por una banda de diez hombres en motocicleta, en pleno barrio El Empedrado, una de las zonas más emblemáticas del centro histórico de Popayán. Todo quedó grabado en una cámara de seguridad. Las imágenes son contundentes. Y la indignación ciudadana, incontenible.
Según lo registrado por las cámaras de vigilancia del sector, el incidente ocurrió durante la noche del lunes 12 de octubre de 2026. Las tres víctimas transitaban por el sector del barrio El Empedrado cuando fueron interceptadas de manera violenta por un grupo de diez hombres que se movilizaban en varias motocicletas. En cuestión de segundos, los delincuentes las rodearon, las intimidaron y las despojaron de sus pertenencias antes de darse a la fuga con la misma rapidez con la que llegaron.
El video de seguridad muestra la frialdad con la que operó la banda: coordinados, veloces y sin ningún temor a ser vistos. No fue un robo improvisado. Fue una acción planificada, ejecutada en grupo y en un lugar donde debería existir mayor presencia policial, dado que se trata de uno de los sectores más transitados y turísticos de la capital caucana.
Las tres mujeres resultaron con el trauma físico y emocional del ataque. Nadie resultó capturado.
El barrio El Empedrado no es una zona periférica ni olvidada de la ciudad. Hace parte del corazón patrimonial de Popayán, un área que el Estado colombiano tiene la obligación de preservar no solo en su arquitectura, sino en la seguridad de quienes lo habitan y lo recorren. Sin embargo, este nuevo episodio delincuencial confirma lo que muchos ciudadanos vienen denunciando desde hace meses: el centro histórico de la Ciudad Blanca está siendo tomado por la delincuencia, y las autoridades parecen no estar a la altura de la situación.
No es la primera vez que una banda de motociclistas siembra el pánico en las calles de Popayán. La modalidad es conocida, es reiterativa y, al parecer, sigue siendo altamente efectiva para quienes delinquen, precisamente porque la respuesta del Estado no llega a tiempo, o simplemente no llega.
Las reacciones de los payaneses no se hicieron esperar. En redes sociales, en grupos de WhatsApp y en las esquinas de la ciudad, la indignación se desbordó con una mezcla de rabia, miedo y frustración que lleva mucho tiempo acumulándose.
«Diez hombres contra tres mujeres. ¿Dónde estaba la Policía? ¿Dónde están las patrullas que dicen que recorren el centro? Esto es una vergüenza para Popayán», escribió un ciudadano en redes sociales, con un mensaje que fue compartido cientos de veces en pocas horas.
«Ya no podemos salir tranquilas. Ni de día ni de noche. El centro está tomado por los ladrones y las autoridades siguen como si nada», expresó otra habitante de la ciudad, que aseguró haber sido víctima de un robo similar semanas atrás en el mismo sector.
«Popayán, ciudad turística, ciudad universitaria, ciudad Blanca… pero también ciudad insegura. ¿Qué mensaje le estamos mandando al país con estas imágenes?», se preguntó otro ciudadano, evidenciando la preocupación por la imagen y la reputación de la capital caucana.
Para muchos, lo más perturbador no es solo el hecho delictivo en sí, sino la audacia con la que fue ejecutado. Diez hombres, en pleno centro, de noche, frente a cámaras, sin ninguna señal de miedo ni de apresuramiento. Eso habla de una delincuencia que se siente impune, que ha aprendido que puede actuar sin consecuencias.
Los payaneses están hartos. Y tienen razones para estarlo. La inseguridad en Popayán no es un problema nuevo, pero episodios como el del lunes 12 de octubre lo vuelven urgente e impostergable. La ciudadanía exige respuestas concretas a las autoridades locales y a la Policía Nacional: más presencia en el centro histórico, operativos efectivos contra las bandas de motociclistas delincuentes y resultados visibles en términos de capturas y judicialización.
Las cámaras de seguridad cumplieron su función: grabaron todo. Ahora le corresponde a las autoridades cumplir la suya: identificar a los responsables, capturarlos y garantizar que un ataque así no vuelva a repetirse.
Porque tres mujeres fueron atacadas en el corazón de Popayán, a plena vista de todos, y la ciudad entera sintió el golpe.
Popayán merece seguridad. Sus ciudadanos merecen caminar sin miedo. Y quienes gobiernan esta ciudad tienen la obligación de escuchar esta indignación y convertirla en acción.

