La medida regirá entre el 10 y el 23 de junio; el grupo armado aseguró que suspenderá acciones ofensivas, aunque advirtió que responderá ante eventuales operaciones militares.
A menos de dos semanas para la segunda vuelta presidencial en Colombia, las disidencias de las Farc, lideradas por alias Iván Mordisco, anunciaron un cese al fuego unilateral que se extenderá desde la medianoche del 10 de junio hasta la medianoche del 23 de junio de 2026. Esta iniciativa busca garantizar condiciones de tranquilidad durante el proceso electoral que definirá al próximo presidente de la nación el 21 de junio.
El anuncio fue hecho a través de un comunicado emitido por el Secretariado del Estado Mayor Central (EMC), en el que explican que la medida responde al impacto positivo que tuvo el primer cese de actividades armadas implementado durante las elecciones del 31 de mayo. Según el texto, este precedente se estableció tras escuchar las inquietudes y peticiones de líderes comunitarios, organizaciones sociales y defensores de derechos humanos, quienes subrayaron la necesidad de un ambiente pacífico para la realización de la jornada electoral.
En el documento, las disidencias reconocen que, a pesar de diversas adversidades como intentos de sabotaje, acciones ofensivas por parte de las fuerzas militares y bombardeos contra sus unidades, han mantenido el compromiso con el cese bilateral y resaltan los beneficios que esta medida trajo para el desarrollo de la primera vuelta electoral. Asimismo, hacen un llamado a las comunidades y a las organizaciones sociales para que respalden esta decisión y actúen como garantes de la seguridad ciudadana durante el periodo señalado.
No obstante, el grupo armado aclara que se reservan el derecho a responder legítimamente ante eventuales agresiones realizadas por las fuerzas públicas colombianas o estadounidenses, así como por otros actores armados que se encuentren en confrontación con ellos. Además, denuncian la continuidad de bombardeos contra poblaciones civiles en regiones como Cauca, Guaviare y Amazonas, y señalan presuntas colaboraciones entre elementos de la fuerza pública y grupos paramilitares en dichas acciones.
Estas acusaciones también forman parte del llamado que hacen a la sociedad civil para que vigilen y eviten la repetición de “hechos lamentables” que puedan afectar no solo la seguridad, sino también la participación masiva y libre en las urnas. Enfatizan la importancia de que la jornada electoral transcurra sin violencia ni intimidaciones que puedan alterar la voluntad del pueblo colombiano.
El contexto político en el que se da este anuncio es especialmente relevante, ya que la segunda vuelta enfrentará a Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, dos candidatos con visiones y propuestas divergentes para el país. La resolución del conflicto armado y las garantías electorales son temas centrales en la agenda nacional, y la postura de las disidencias puede influir en el clima político y social durante estas semanas decisivas.
Por otro lado, es importante destacar que hasta el momento las autoridades nacionales no se han pronunciado oficialmente sobre el cese al fuego unilateral anunciado por las disidencias de las Farc. La ausencia de una respuesta formal puede generar incertidumbre respecto a cómo se gestionará la seguridad pública y la vigilancia del cumplimiento de este compromiso en las zonas afectadas por el conflicto.
En suma, la medida adoptada por el grupo armado representa un intento significativo por contribuir a la paz y estabilidad durante un evento crucial para Colombia. Sin embargo, la efectividad del cese al fuego dependerá en gran medida de la colaboración entre todas las partes involucradas —incluyendo al Estado, las comunidades locales y las organizaciones sociales— para garantizar que las garantías electorales se cumplan y que los ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto en un entorno seguro.
La invitación abierta de las disidencias a respaldar esta decisión y velar por el desarrollo pacífico de las elecciones muestra un interés en disminuir la violencia en medio de una coyuntura política compleja. Por ello, el seguimiento y la reacción de los diferentes actores nacionales e internacionales serán determinantes para el éxito o fracaso de esta iniciativa de cese al fuego, que podría marcar un antecedente para futuras negociaciones y procesos de reconciliación en Colombia.

