Alias Fabio, señalado comandante político del Frente de Guerra Oriental del ELN, aseguró que la guerrilla no aceptará una negociación bajo condiciones de rendición y afirmó que está dispuesta a enfrentar una ofensiva estatal.
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) descartó someterse a la justicia bajo las condiciones planteadas por el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella y advirtió que responderá militarmente si el Ejecutivo mantiene su estrategia de confrontación contra las organizaciones armadas ilegales.
El pronunciamiento fue realizado por alias Fabio, identificado como comandante político del Frente de Guerra Oriental del ELN, durante una entrevista concedida a Canal 1 Noticias y divulgada el 28 de octubre. El dirigente guerrillero rechazó la posibilidad de acudir a una mesa de conversaciones en condiciones que, según su interpretación, impliquen una rendición humillante de la organización.
“Jamás una tempestad como la que quiere plantear el presidente Abelardo de la Espriella podrá someter y llevar al ELN humillado a una mesa de negociación”, afirmó el jefe insurgente.
La declaración se conoce después de que el Gobierno anunciara una política de seguridad orientada a intensificar las operaciones contra el ELN y las disidencias de las Farc. El Ejecutivo ha defendido una estrategia que prioriza la acción de la Fuerza Pública y el sometimiento a la justicia, sin otorgar reconocimiento político a las estructuras armadas ilegales.
Durante la entrevista, alias Fabio aseguró que la guerrilla no considera viable aceptar una salida que implique entregar las armas bajo las condiciones establecidas unilateralmente por el Gobierno. En su declaración, sostuvo que la organización está preparada para continuar la confrontación si no se abren espacios de negociación.
“El ELN está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias”, manifestó el comandante, al referirse a la posibilidad de que las Fuerzas Militares y la Policía intensifiquen las operaciones contra sus estructuras.
El dirigente también cuestionó la estrategia de atacar a los principales mandos de la organización. Según afirmó, la muerte o captura de un comandante no significaría la desaparición del grupo armado, pues, en su versión, otros integrantes asumirían responsabilidades de mando.
Alias Fabio agregó que el ELN cuenta con capacidades para resistir las operaciones militares y mencionó el uso de tecnología, inteligencia y recursos que, según dijo, forman parte de su estrategia de confrontación.
Estas afirmaciones corresponden al pronunciamiento del dirigente guerrillero y no constituyen una verificación independiente de las capacidades que atribuyó a la organización.
Pese a rechazar el sometimiento, alias Fabio aseguró que el ELN no descarta completamente las conversaciones de paz. Sin embargo, condicionó esa posibilidad a que exista un proceso de diálogo en el que se discutan cambios estructurales en Colombia, en lugar de una exigencia de desmovilización bajo las condiciones del Gobierno.
“La paz no es el sometimiento del contrario, la paz se consigue dialogando”, expresó durante la entrevista, en la que defendió la necesidad de abordar asuntos relacionados con las transformaciones sociales y políticas del país.
El comandante responsabilizó al anterior Gobierno de Gustavo Petro de no haber logrado avances definitivos en el proceso de paz. Según su versión, las conversaciones se deterioraron por las diferencias sobre la entrega de armas y el tratamiento que debía recibir la guerrilla.
Durante la administración de Petro, los diálogos con el ELN atravesaron varias suspensiones y dificultades. Las diferencias entre las partes impidieron consolidar acuerdos que permitieran superar la confrontación armada.
El presidente Abelardo de la Espriella ha sostenido que no negociará políticamente con organizaciones que considere vinculadas al narcotráfico y otras economías ilegales. Su Gobierno ha planteado que los integrantes de esas estructuras deben someterse a la justicia y responder por sus acciones.
El 20 de octubre, el mandatario anunció una ofensiva contra el ELN y las disidencias de las Farc, con énfasis en sus principales cabecillas y fuentes de financiación. También exigió la liberación de funcionarios que permanecen secuestrados, entre ellos integrantes del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía.
Esta postura contrasta con la posición expresada por alias Fabio, quien insiste en que una salida negociada debe partir de un diálogo entre las partes y no de la imposición de condiciones de rendición.
Por ahora, las declaraciones evidencian la distancia entre las posiciones del Ejecutivo y el ELN frente a una eventual salida negociada. Mientras el Gobierno defiende el sometimiento a la justicia y la presión militar, la guerrilla rechaza esa fórmula y advierte que continuará combatiendo si se mantiene la ofensiva estatal.
El escenario plantea nuevos desafíos para la seguridad en las regiones donde opera esa organización armada, especialmente en departamentos como Arauca, Boyacá y Casanare, donde tiene presencia el Frente de Guerra Oriental. La evolución de la confrontación y la posibilidad de abrir canales de diálogo dependerán de las decisiones que adopten las partes en los próximos meses.

